martes, 13 de febrero de 2024

Carnaval


El Carnaval se puso
su vestido de agua
y encendió lamparitas de colores
tendidas en guirnaldas…
Estalló en las espaldas de las chicas
y empapó las carreras
en un revuelo loco y divertido
de blusas y polleras...
y aturdió en las comparsas con estruendo
de redoblado caracol
y se espumó de risa en cada lata
de nieve en aerosol.

Siri
Revista Anteojito N°1614, pp.3
13 febrero 1996
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1614/page/n2/mode/1up

jueves, 8 de febrero de 2024

Soy la mulita

Quiero presentarme. Soy la Mulita. Pero debo aclararte que no soy una mula chiquita. No. Me llaman así porque tengo la cabeza alargada como ella. Pero, en realidad, yo pertenezco a la familia de los armadillos. Te cuento.

BIEN "ARMADA"
Te preguntarás por qué soy un armadillo. Porque mi cuerpo está cubierto por un caparazón que recuerda a las armaduras que usaban los antiguos caballeros. Es oscuro y está formado por un montón de placas óseas y rígidas. Seguro que querés saber ¿cómo hago para moverme? Muy simple. Todos en mi familia tenemos en el centro del caparazón unas bandas movibles que nos permiten hacer interesantes ejercicios físicos. Algunos pueden arquearse y hasta tienen un truco para engañar a los que los persiguen por la rica carne.
EN EL SUBTERRÁNEO
Tengo mucho trabajo porque he decidido construir un nuevo hogar. Aquí en la llanura pampeana la tierra es muy apropiada para esta tarea. No necesito materiales de construcción, como los humanos. Lo único que me hace falta son útiles de trabajo y tampoco tengo que comprarlos. ¿Sabés cuáles son? Mis propias uñas. Son muy fuertes y con ellas excavo una cueva bien profunda. Dicen que mis patitas cortas y ágiles se mueven con una rapidez extraordinaria cuando estoy entregada a esta bella tarea.

ARMA DEFENSIVA
¿Querés que te cuente lo que le pasó la otra noche a mi primo "el mataco"? Estaba paseando al trotecito, como es su costumbre, con una ligera sacudida a uno y otro lado. De pronto se dio cuenta de que alguien lo seguía. Se asustó mucho porque la luna llena iluminaba todo como si fuera de día. Y entonces recordó el consejo que le daba su papá: "Cuando te veas acorralado enroscate sin pérdida de tiempo.” Así lo hizo. Seguro que el cazador debió creer que se hallaba ante una extraña pelota perdida en la inmensidad del campo y se alejó desilusionado. ¡Ja, Ja!
VIVIR EN PAZ
Tengo muchos parientes en todo el país. Uno de los más famosos es el tatú carreta. Vive en el Chaco. ¡Si vieras qué grandote es! Mide hasta un metro de largo sin incluir su cola. Es inofensivo como todos nosotros. Se alimenta de bichitos, gusanos y raíces. Pero sus antepasados han sido tan perseguidos que actualmente quedan muy pocos tatú carreta en la Argentina. ¡Ojalá que los que destruyen la vida de las plantas y de los animales tomen conciencia del daño que nos causan a todos! Y ahora me despido con un... ¡hasta siempre!

Revista Anteojito N°1561, pp.12-13
8 febrero 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1561/page/n11/mode/1up

martes, 6 de febrero de 2024

La bicicleta: una desventura sobre ruedas

No es un simple medio de locomoción. Es, además, diversión, deporte y muchas otras cosas y tan popular que casi no hay niña en el mundo que no haya dado, por lo menas, una vuelta en ella. Sin embargo, pocos saben la interesante y antigua historia que trae tras de sí. ¿Querés enterarte?

La forma primitiva de la bicicleta, el "velocipedo" (del latín velox, velocidad, y "pes", pie) ya se aprecia en pinturas egipcias de los templos de Luxor y aun en frescos de la antigua Pompeya (Italia), donde se ven a unos angelitos alados montados sobre unos palos sostenidos por dos ruedas. Fuera del arte, sin embargo, no hay pruebas concretas de que lo utilizaran. Durante los siglos XV y XVI, aunque se demostró interés en el tema, no se creó algo concreto. Recién en 1625 una crónica inglesa menciona el vehículo en que viajó por la China el jesuita Ricius, compuesto de una simple estructura montada sobre tres ruedas. Pocos años después parece que tal invento ya tenía su versión propia en Occidente, ya que el prestigioso matemático francés Jacques d' Ozanam (1640- 1717) escribió en 1693 acerca de un carruaje mecánico, esta vez de cuatro ruedas, creado por un médico amigo suyo, que se movía gracias a la tracción ejercida sobre unos pedales por los pies de un lacayo que iba detrás.

A principios del 1700 un mecánico de origen alemán, Stephan Tarflers d' Aldorft, había construido un vehículo de tres ruedas y engranajes que él mismo propulsaba y con el que iba los domingos a la iglesia, para sorpresa de los parroquianos. Pero parece que un día de lluvia la madera se hinchó y reventó. Su dueño no creyó que valiera la pena repararlo y cayó en el olvido. En 1790 el señor de Sivrac creó el primero de los velocípedos seriamente pensados, que llamó celerifero. Se trataba de dos horquillas o bastidores apoyados sobre dos ruedas con una silla para sentarse. Más tarde sus constructores la reemplazaron por figuras de caballos y otros animales. Muy poco después ocurrió un gran invento para el desarrollo de la bicicleta: se hizo movible la rueda delantera. Esto se debió al malogrado ingeniero barón de Drais de Sanerbron quien gastó toda su fortuna en su construcción y que pagaría con su vida la invención, como veremos.


El descubrimiento de Drais permitía fáciles cambios de direcciones, y él se desplazaba con tanta agilidad que era digno de admiración. Por desgracia, durante la demostración pública de su aparato puso a manejarlo a su criado, el cual por torpeza y tosquedad fue abucheado, y su inventor perseguido por niños y grandes por las calles de París. Al día siguiente, los periódicos de la ciudad ya comenzaban su campaña contra la "draisiana", nombre dado por su orgulloso creador al aparejo, ridiculizando a Drais con grotescas caricaturas hasta que éste murió de pena (1851). Pero no todos lo creyeron un lunático, y el joven hijo de un cerrajero francés, de apellido Michaux, al cual fue a parar la draisiana, basado en la máquina que usaba su padre para afilar las herramientas, ideó los pedales. El joven Michaux no se desanimó con sus primeras caldas y practicó en los campos su invento.

Ernest Michaux tenía 13 años cuando realizó su reforma de la draisiana y no tardó en poner un taller dedicado a la construcción del velocípedo. Sin embargo, otra vez llegó el momento de la prueba en público. Era el año 1863. Esta vez fue Lallement, uno de los obreros del taller, el encargado de recorrer las calles de París con el aparejo, diseñado en forma de caballo con ruedas. Se cuenta que la conmoción fue enorme, la gente perseguía a Lallement dando gritos y los niños llegaron a apedrearlo, hasta que Lallement cayó del asiento y, siendo la víctima, terminó arrestado por la policía parisina por escándalo público. Parecía que la bicicleta estaba destinada al fracaso y el oprobio. Sin embargo, poco a poco se fue perfeccionando la idea y el público se fue acostumbrando. Tras la breve moda del biciclo (en el que la rueda delantera era 3 o 4 veces mayor que la trasera y contenía los pedales), se impuso, por fin, la moderna bicicleta, hacia 1893.

ALGO MÁS
  • La moto o motocicleta no es más que una modificación de la bicicleta, ya que se creó a partir de una de éstas a la que se le agregó un motor. Es un invento de principios de este siglo (siglo XX).
  • Lallement, el desgraciado obrero de Michaux, se fue a América del Norte tras su desgraciado accidente, donde montó su propio taller con bastante éxito.

Revista Anteojito N°1613, pp.32-33
6 febrero 1996
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1613/page/n31/mode/1up

Estío

Cantar del agua del río.
Cantar continuo y sonoro,
arriba bosque sombrío
y abajo arenas de oro.

Cantar...
de alondra escondida
entre el oscuro pinar.

Cantar...
del viento en las ramas
floridas del retamar.
Cantar...
de abejas ante el repleto
tesoro del colmenar.

Cantar...
de la joven tahonera
que al río viene a lavar.
Y cantar, cantar, cantar,
de mi alma embriagada y loca
bajo la lumbre solar.

Juana de Ibarbourou
Revista Anteojito N°1613, pp.2
6 febrero 1996
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1613/page/n2/mode/1up

viernes, 2 de febrero de 2024

El caminante y la Verdad


Cruzando un árido desierto, un viejo caminante halló a una hermosa y solitaria mujer, que permanecía sentada sobre la arena y tenía la mirada perdida en tristes pensamientos.
-¿Quién eres? le preguntó el anciano caminante, deseoso de saber qué penas padecía esa pobre mujer.
-Soy la Verdad -respondió ella.
A esta respuesta le interrogó nuevamente el caminante:
-¿Y qué te ha obligado a dejar la gran ciudad y la agradable compañía de los hombres y a permanecer sola en este desierto?
-La mentira, -respondió la Verdad- mi terrible enemiga, me ha vencido. He notado que gran cantidad de seres, a los que antes les agra- daba mi compañía, ahora me desprecian y me arrojan de su lado.
A estas palabras, el anciano agregó sabiamente:
-No te dejes vencer fácilmente por tus enemigos, por terribles que éstos sean, y lucha con tesón y voluntad, ya que al final la verdad siempre triunfa.

Revista Anteojito N°115, pp. 31
2 febrero 1967
https://archive.org/details/img625_202301/img653.jpg