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viernes, 3 de octubre de 2025

Miguel de Cervantes Saavedra, a 450 años de su nacimiento

Es el más grande de los escritores en lengua castellana, nuestra lengua. Es, además, uno de los más geniales de la literatura universal. No hay país en el mundo que no conozca su obra. Hoy, a 450 años de su llegada al mundo, recordamos al "Príncipe de los ingenios".

Alcalá de Henares (España), 9 de octubre de 1547
. "En domingo, nueve días del mes de octubre, año del Señor de 1547, fue bautizado Miguel, hijo de Rodrigo de Carvantes y de su mujer doña Leonor, fue su compadre Juan Pedro" Estas son las modestas primeras líneas de la partida de bautismo de quien llegaría a ser el escritor más notable de España. Pertenecen al libro de bautismos de la parroquia de Santa María la Mayor, de la villa de Alcalá. Aparte del error en la escritura del apellido del padre (Carvantes en vez de Cervantes), no hay nada digno de destacar en ella. Rodrigo de Cervantes, de profesión cirujano, se había casado con Leonor de Cortinas hacia 1541. El abuelo paterno, Juan de Cervantes, había sido abogado y alcanzó los cargos de juez y gobernador en tierras de Andalucía.

Miguel fue el tercer hijo del matrimonio. Le seguirían cuatro hermanos más. Algunos historiadores suponen que Miguel nació el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcangel, cuyo nombre le dieron, según se acostumbraba entonces. Como ninguno de sus antepasados próximos usó el nombre de Miguel y el día de este santo está cerca del bautismo del pequeño, es muy probable que esta fecha sea la correcta. Hacia 1563, su familia se mudó a Sevilla (al sur de España). Allí funcionaba un colegio regido por los curas jesuitas y en el que Cervantes estudió. Tanto le gustaba leer al joven que, según él mismo declararía más tarde, leía hasta "los papeles rotos que encontraba por las calles". Se cree que Cervantes pasó, además, por las aulas de la Universidad de Salamanca (España).

En 1569, Cervantes, de apenas 22 años, se dio a conocer como poeta. Fue en ocasión de publicarse un homenaje a la reina de España, Isabel de Valois, que acababa de morir. Ese mismo año viajó a Italia como paje de monseñor Julio Acquaviva. Pero duró poco a su servicio: pronto ingresó como soldado pontificio. Cervantes participó así en la famosa batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571), en la que resultaría herido en su mano izquierda. A pesar de esto, continuó en la carrera de las armas, destacándose en las campañas de África. Cuando ya estaba regresando a España, junto con su hermano menor Rodrigo, su barco fue apresado por piratas argelinos. Cervantes estuvo preso en Argel de 1575 a 1580.


Ya en su patria, Cervantes se consagró a la literatura. Además de su novela pastoril "La Galatea" (1584), escribió algunas piezas de teatro que tuvieron moderado éxito en Madrid. Pero su obra más genial apareció más tarde, en 1605. Es "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", más conocida hoy como "El Quijote". Su éxito fue instantáneo y estimuló a su autor para publicar una segunda parte en 1615. La fama de la obra no hizo sino crecer más y más con los años. Probablemente, ni el mismo Cervantes imaginó que su nombre se convertiría en el más elogiado y pronunciado de toda la literatura castellana. Las incontables ediciones, tanto españolas como extranjeras, del "Quijote", han hecho igualmente popular al curioso personaje, flacucho y combativo, alucinado con visiones de gigantes con los que combatir.

Posdatas
  • Miguel de Cervantes Saavedra murió en Madrid el 23 de abril de 1616. En su homenaje, la fecha fue declarada "Día del Idioma".
  • Además de las obras mencionadas, Cervantes escribió las "Novelas ejemplares", colección de novelas breves impresas en 1613.
  • Debido a la herida que recibió en su mano izquierda en 1571, Cervantes se conocería más tarde con el apodo de "El manco de Lepanto".
Revista Anteojito N°1701, pp. 44-45
3 de octubre de 1997

jueves, 24 de julio de 2025

El viento y el sol

(Adaptación de una fábula de Esopo)

Don Viento era un señor gordo y colérico que gustaba demostrar su poder ante cualquiera que le prestara un poquito de atención. Le divertía volarle el sombrero a las señoras que iban elegantemente vestidas por la calle. Adoraba marear al pobre gallito de la veleta que no podía parar de girar y girar en la torre de la iglesia. Cuando se enojaba, era capaz de volar los techos de las casas, las aspas de los molinos y destruir todo lo que encontraba a su paso.
El Sol, que lo miraba indignado, decidió darle una lección. Así, le propuso medir sus fuerzas en una competencia.
"Cada uno de nosotros podrá hacer uso de todos los recursos que tenga a su alcance para despojar del abrigo al primer viajero que pase por acá."
El Sol y el Viento se dieron la mano y esperaron a que pasase alguien. De pronto, apareció un hombrecito flaco y desgarbado, y el Viento pensó: "Esto será muy sencillo". Y como era su turno, comenzó a soplar con violencia, Los árboles se sacudieron y el saco del viajero parecía un barrilete a punto de levantar vuelo. El pobre hombre, sorprendido por el violento cambio de temperatura provocado por el ventarrón, apretó contra si sus ropas. El Viento probó nuevamente con más bríos, pero lo único que consiguió fue que el hombre desesperado se colocara un abrigo más pesado sobre el saco que ya tenía puesto.
Entonces, el Viento se dio por vencido y cedió su turno al Sol. El Sol comenzó a calentar el aire con suaves rayos dorados y pronto el hombre se sacó el segundo saco. Luego, el Sol envió rayos más cálidos que hicieron que el viajero, sudoroso y acalorado, se quitara sus ropas para ir a refrescarse en un río cercano de aguas frescas.
El Viento, desconsolado, miró al Sol quien le dijo: "No lo olvides, la persuasión siempre es más eficaz que la violencia".
Revista Anteojito N°1744, p.34
24 de julio 1998

sábado, 10 de mayo de 2025

Gil Blas: Alain-René Lesage (1668-1747)

Alain-René Lesage (1668-1747)

La Historia de Gil Blas de Santillana es una novela del autor francés Alain-René Lesage, en cuatro volúmenes, publicados entre 1715 y 1735. Narra las aventuras de Gil Blas, hijo de un escudero y de una dueña de Oviedo, que, dispuesto a cursar estudios en Salamanca, es llevado por las circunstancias a unirse a una partida de bandoleros, a quienes acaba por abandonar, liberando a una dama que había caído en su poder. Sufre una injusta prisión, y ya en libertad, traba amistad con Fabricio, que lo coloca al servicio de un canónigo y, posteriormente, del pintoresco doctor Sangrado. En Valladolid ejerce Gil Blas astuta- mente la medicina y pasa luego a la corte, donde protagoniza diversos y movidos episodios. Después de ser confidente del duque de Lerma, es encarcelado de nuevo. Cuando recobra la libertad, después de otros avatares de la fortuna, reanuda su vida aventurera.
La obra muestra influencia de la novela picaresca española, especialmente del "Lazarillo".

Revista Anteojito N°999, p.25
10 de mayo 1984

sábado, 19 de abril de 2025

Cronología de Miguel de Cervantes Saavedra



Revista Anteojito N°736,
19 de abril 1979
https://fanasdegf.blogspot.com/2025/04/revista-anteojito-n-736-19-04-79.html?q=736

martes, 1 de abril de 2025

El buey y la cigarra

(Adaptación de una fábula de Iriarte)

Era ya cerca del mediodía. Durante horas y horas había trabajado el buey, sin descanso, esa mañana. Atado al yugo, y guiado por el dueño del campo, había trazado muchos surcos en la tierra. Ésta pronto albergaría frondosas espigas de maíz. Tan cansado estaba el pobre buey que, llegando al término de su tarea, se desvió un poco en su camino y el surco final quedó torcido.
Una cigarra desocupada que lo observaba le dijo: "¡Qué mal has hecho tu trabajo! ¡Qué torcido te salió ese surco!" El buey, enfurecido, le respondió: "¿Cómo te diste cuenta? Lo que sucede es que todos los otros surcos están muy derechos y bien trazados. Yo creo que tanto esfuerzo en el trabajo que hice esta mañana me dispensa del error del final. ¿No te parece? Pero en tu caso... ¿Qué es lo que te puede ayudar a justificar tu haraganería? No tienes derecho a ser tan criticona. Pienso que tus críticas no tienen valor porque vienen de alguien que no aprecia mi trabajo y mis esfuerzos. Y que, además, no se esfuerza ni trabaja".

¿A vos qué te parece?
¿Cómo hizo su trabajo el buey durante la mañana? ¿Qué le pasó al final? ¿Qué observación le hizo la cigarra? ¿Tenía o no derecho a ser tan criticona? ¿Cómo tomó el buey la crítica? ¿Por qué le dijo que su crítica no tenía valor? ¿Estás de acuerdo con el buey o con la cigarra? ¿Por qué? ¿Serías capaz de narrar una situación semejante, pero en la que los protagonistas sean personas?

Revista Anteojito N°1464, p.39
1 de abril 1993

domingo, 26 de enero de 2025

La primera epopeya: Las aventuras de Gilgamesh

Compuesto hacia fines del tercer milenio antes de Cristo, el poema de Gilgamesh recoge las curiosas peripecias y los fantásticos viajes de este héroe de una de las más antiguas epopeyas universales.


En la ciudad de Uruk, en el antiquísimo imperio de Babilonia, existió un rey llamado Gilgamesh. Así aparece mencionado en unas Listas Reales de la primera dinastía de Uruk. Posteriormente, un poema épico que precedió en más de mil años a la "Ilíada", de Homero, inmortalizó su nombre y se convirtió en uno de los textos literarios más antiguos de la humanidad. En él es difícil adivinar cuanto hay de cierto o histórico.
Pero el Gilgamesh del poema es un héroe y aventurero al nivel de Hércules, Ulises, el rey Arturo o el Cid Campeador. En él se lo llama "Señor de Kullab", en Uruk, lo que identificaría al personaje con el rey verdadero.




Podemos decir que las aventuras de Gilgamesh comienzan de manera dramática. Su gran amigo, Enkidu, muere, dejando a Gilgamesh solo y muy triste.
Deseando escapar de este destino, reservado a todo mortal, Gilgamesh decide poner toda su fuerza y su tesón en encontrar la solución para alcanzar la vida eterna. Sabía que ya otro ser humano lo había logrado: era Ut-Napishtim, único entre los suyos. Este sabio anciano había logrado escapar del gran Diluvio Universal, siendo premiado por su proeza con la vida eterna por los dioses. Era a él, entonces, a quien debía recurrir Gilgamesh para arrancar el preciado secreto.




Pero la primera dificultad era que Ut-Napishtim vivía en un remoto paraje llamado Dilmun. Gilgamesh debió atravesar desiertos, enfrentar furiosos leones, a los hombres-escorpiones, escalar precipicios y navegar mares extraños y olvidados. Cuando por fin llegó ante Ut-Napishtim, éste se mostró reacio a hacer cualquier revelación, contándole tan sólo sus aventuras corridas durante el gran Diluvio. Pero, finalmente, conmovido por los sentimientos de Gilgamesh para con su amigo, y por los problemas que demostró ser capaz de vencer para llegar hasta él, Ut-Napishtim le contó el gran secreto, tan buscado por el hombre.





Se trataba de una planta espinosa que yacía en el fondo del mar y que Gilgamesh debía arrancar y conservar. Éste no tardó en llegar hasta esas aguas y, atándose piedras a los pies, hundirse en las profundidades. Arrancó la planta, que lastimó con las espinas sus manos de manera espantosa, y se quitó las piedras para volver a la superficie ¡Lo había logrado! Gilgamesh decidió regresar a la ciudad de Uruk y compartir el secreto con sus habitantes. En el camino de regreso se detuvo en un estanque para darse un baño. Y fue ahí cuando una serpiente atraída por el olor de la planta se acercó a ésta y se la comió. Así Gilgamesh volvió a ser mortal.



Algo más...
La epopeya de Gilgamesh era ya conocida en el siglo III a.C. por fragmentos. La versión relativamente completa que hoy existe proviene de una colección de doce tablillas de arcilla en lengua asiria. Como dijimos, es una de las obras literarias más antiguas conservadas en la actualidad. ¡Una joya!

Revista Anteojito N°1507, pp.40-41
26 de enero 1994

jueves, 28 de noviembre de 2024

La Atlántida ¿El continente perdido?

Pocas leyendas han despertado tanto interés y polémicas como las relativas a un continente hundido en el mar. Habitado por una especie de hombres superiores, la Atlántida sigue siendo hoy objeto de investigación por parte de los expertos.

La referencia más antigua conocida sobre la Atlántida es la del filósofo ateniense Platón (427-347 a.C.). Figura fundamental del pensamiento universal, Platón dejó varios escritos, entre ellos uno titulado "Critias". En él nos habla de una gran isla o continente, situado enfrente de las Columnas de Hércules (nombre dado en la Antigüedad a los extremos de Europa y África que conforman el estrecho de Gibraltar), y que era más grande que Libia y Asia juntas. Como sabemos, hoy no existe semejante porción de tierra en el Atlántico, que es donde dicha descripción ubica a la Atlántida. Esta tierra, siempre según Platón, albergaba un soberbio imperio, el cual dominaba incluso a Egipto y parte de Europa.


¿Por qué semejante tierra no existe hoy? Platón se apresura a aclarar que en un solo día y una sola noche, en medio de violentos terremotos, lluvias torrenciales y gigantescas oleadas, la Atlántida se hundió en el mar. Semejante catástrofe natural ocurrió, según Platón, unos 9.000 años antes del tiempo en que él escribía. Esto nos situaría en el 9447 a.C., aproximadamente, ya que el "Critias", según la tradición, fue escrito por Platón poco antes de su muerte. La Atlántida no era una sola isla, sino que estaba conformada por un verdadero archipiélago del cual ésta era la capital. Se cree que las actuales islas Canarias, Cabo Verde y Madeira, en el Atlántico, podrían ser restos del continente desaparecido.



Tal vez lo más sorprendente es lo referido a los atlantes, habitantes de dicho continente. Según el relato de Platón, eran sabios y virtuosos, poseedores de un nivel de vida muy desarrollado para la época. El confort de que gozaban los atlantes incluía las piscinas de agua caliente cubiertas. También disponían de baños especiales para animales, ya que eran muy afectos a ellos. Abundaban los elefantes sobre todos los demás. Contaban también con un ejército de más de un millón de soldados, 250.000 caballos y gran número de naves. Entraron en guerra con Grecia casi al final de su existencia y la vencieron. Por ello cree Platón -no olvidemos que era griego- que los dioses la condenaron a hundirse.



Lo que ha hecho del "Critias" un relato creíble y que ha impedido a los historiadores descartarlo como fantasía, ha sido el hecho de que Platón fuera su autor. Como uno de los más grandes pensadores que jamás haya tenido la humanidad, Platón no es un hombre que pueda ser considerado embustero. Además, al principio del relato subraya, repetidamente, que lo que cuenta es cierto, y que le consta por haber sido Solón quien transmitiera la historia. Solón, un antepasado suyo, fue nada menos que el hombre de Estado por excelencia de la Atenas del siglo VII a.C. Visitó Egipto, donde, según Platón, escuchó la historia de la Atlántida. Leyendas, suposiciones... lo real es que la ciencia moderna aún está lejos de aclarar el misterio del continente perdido.

ALGO MÁS
  • Entre los modernos investigadores de la Atlántida se encuentra el mundo antediluviano" fue publicado norteamericano Ignatius Donnelly (1831-1901). Su libro "La Atlántida: el en 1882 y tuvo una gran repercusión. Es un copioso estudio que trata de demostrar que lo dicho por Platón corresponde a la realidad.

Revista Anteojito N°1603, pp.36-37
28 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1603/page/n35/mode/1up

jueves, 24 de octubre de 2024

Homero: El misterioso padre de la épica

Considerado como "el más grande de los poetas de la Antigüedad" y uno de los más grandes de la historia, Homero es también el más oscuro en términos biográficos. Las discusiones sobre su verdadera personalidad aún encuentran eco hoy.

Los estudiosos del siglo XX han establecido que "La Ilíada" y "La Odisea" fueron concebidas hacia fines del siglo X o IX antes de Cristo. En la Antigüedad a nadie se le ocurrió negar la existencia de Homero. Incluso se escribieron algunas biografías en las cuales, es cierto, aparecen distintos lugares de nacimiento para el gran poeta. Son siete en total las ciudades que se disputan el honor de haberlo visto nacer: Esmirna, Pilos, Colofón, Cos, Quíos, Argos y Atenas, todas pertenecientes a la Grecia antigua. Gran parte de los historiadores modernos se inclinan a favor de Quíos, porque en esta ciudad existió una familia cuyo fundador fue un Homero, y la que era conocida como "familia de los homéridas".



"La Ilíada" y "La Odisea" son los poemas nacionales griegos. Pero son aún más que eso. Son los poemas universales de la Antigüedad culta, del hombre civilizado, del hombre creador. Se dice comúnmente que todo el drama occidental deriva, nada más ni nada menos, que de estas dos obras. ¿Quién es, entonces, el genio monumental que las concibió? La tradición ha conservado su nombre: un griego de nombre Homero. Sin embargo, la absoluta falta de datos acerca de su vida, tal vez más absoluta en éste que en cualquier otro caso, ha llevado a pensar a muchos críticos e historiadores que Homero no existió en la realidad y que sus dos obras son fruto de varios auto- res a lo largo del tiempo. ¿Cuál es la verdad?



También es una antigua tradición la que asegura que Homero era ciego. Sin embargo, esto parece haber surgido de hacer derivar su nombre de los tres vocablos griegos "o" (el), "me" (no), y "órao" (ver), es decir, "omeóron", "el que no ve". Pero si la teoría que asegura que pertenecía a los homéridas de Quíos fuese cierta, la leyenda que asegura que era ciego no es más que una invención. Algunas de las antiguas biografías griegas que hemos mencionado nombran incluso a los padres de Homero, Meles, su padre, y Creteis, su madre. De su juventud dijeron algunos antiguos cronistas que navegó en los barcos de comercio de los fenicios. Esto explicaría el conocimiento de costas, islas y rutas marítimas que despliega Homero en "La Odisea".



Ya en el siglo XVII algunos literatos como Charles Perrault, el cuentista infantil francés, pusieron en duda su existencia. Pero fueron los historiadores del siglo pasado los primeros que la negaron rotundamente. Se basaban especialmente en que en los tiempos en que se calculan concebidas sus obras no existía la escritura en Grecia. Por lo tanto, decían, habían sido conservadas por la tradición oral hasta que en los tiempos de Pisistrato, tirano de Atenas (hacia 600-528 a.C.) se pusieron por escrito por orden suya. Hoy, sin embargo, nuevos descubrimientos arqueológicos, técnicas de investigación y pericias críticas, reconocen a un solo autor y, por lo general, el siglo XX ha aceptado la existencia de Homero.


Algo más...
Además de "La Iliada" y "La Odisea" se han atribuido a Homero otras obras. Ellas son dos poemas cómicos muy diferentes de la seriedad del canto épico que lo ha hecho famoso, y se llaman "Margites" y "Batracomiomaquia". También se lo cree autor de distintos himnos de los cuales se conservan 33. Homero, ha sido llamado "el gran rapsoda", es decir el gran recitador de poemas.

Revista Anteojito N°1598, pp.37-38
24 de octubre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1598/page/n37/mode/2up

sábado, 28 de septiembre de 2024

Compendio de pecados diversos, capitales y veniales, y de sus correspondientes alimentos

«Ahora lo invisible ya es visible. Ahora ya se oye lo que no se oía. Los pecados de tu carne pasan a ser pecados de la mía, y me los llevaré a la tumba en silencio. Habla»

  • Adulterio: uvas pasas
  • Alumbramiento de un hijo bastardo: uvas
  • Anteponer la riqueza a la fe: jarrete de cordero
  • Asesinato: corazón
  • Asesinato a propósito, asesinato producto de la ira: corazón de cerdo
  • Asesinato de la propia madre: corazón de cisne
  • Asesinato de un bebé: corazón de cordero
  • Asesinato de un hijo de la realeza: corazón de ciervo
  • Asesinato de un miembro de la realeza: corazón de oso
  • Asesinato del propio padre: corazón de gallo
  • Asesinato en defensa propia: corazón de conejo
  • Asesinato no premeditado: corazón de ave
  • Bigamia: mermelada de naranja
  • Brujería: granada
  • Burla: jerez
  • Celos: nata
  • Cobardía: lengua de bovino
  • Codicia: seis clases, y cada una de ellas tiene una nata distinta: nata líquida, nata doble, nata cortada, leche dulce cortada con cerveza, huevos con mantequilla y nata, y nata montada.
  • Cohecho: pavo real asado
  • Contrabando: morro de cerdo
  • Conspiración: natillas al coñac
  • Crítica: pastel de anguila
  • Dejar ciego a alguien: pastel de sangre de cerdo
  • Desobediencia al padre: arenque encurtido
  • Difamación: carne de cuervo con ciruelas
  • Discutir: pastel de menudillos
  • Ebriedad: hipocrás
  • Encubrimiento: natillas al jerez
  • Engaño: nata montada al vino
  • Envenenamiento: pastel de pichón
  • Envidia: nata
  • Espionaje: tarta de sesos de gallo
  • Falta de hospitalidad: ajo
  • Glotonería: nata cuajada
  • Herejía: pastel de miel
  • Incesto: ciruela pasa
  • Incumplir un juramento: pan dulce
  • Infidelidad: chuleta de cordero
  • Ira: cartílago
  • Lujuria: escaramujo
  • Maldecir: centeno
  • Malos pensamientos: chirivías
  • Mentiras: semillas de mostaza
  • Mentira por omisión: puerros
  • Ociosidad: pepino encurtido
  • Orgullo: sal
  • Orgullo de sus riquezas: huevo de pichón
  • Pecado original: pan
  • Pensar mal de los muertos: pichón asado
  • Pereza: pepinillos
  • Profanación: mantecado
  • Propagación de rumores: pez golondrina o perlón estofado
  • Prostitución: ciruelas pasas
  • Provocar un incendio: pastel de riñones
  • Resentimiento: gachas de avena
  • Robo: pichón asado
  • Sacrificios de sangre: hipocrás
  • Sacrilegio: pan de jengibre
  • Tacañería: ajo
  • Traición: filete
  • Usura: lengua de pato
  • Vagabundeo: gachas
  • Venganza: morcilla
  • Violación de niñas: cabeza de cordero, guisada en la leche de su madre.
  • Violación: Cabeza de capón

«Cuando ingiera los alimentos, tus pecados serán míos —entona la comedora de pecados, concluyendo así el recitado—. Y me los llevaré en silencio a la tumba.»

Tomado de Megan Campisi (2020) "The Sin Eater" (La comedora de pecados:2021) Traducción de Juanjo Estrella. Duomo Nefelibata.

jueves, 25 de julio de 2024

El Mundo de la Fantasía: Los Hermanos Grimm

"La reina de un lejano país estaba sentada en su aposento... A pesar de que estaba nevando copiosamente, tenía la ventana abierta porque le agradaba ver cómo los blancos copos iban cubriendo poco a poco los árboles, las casas, los senderos..." Así se inicia "Blancanieves". Éstos son sus autores.

LOS HERMANOS SEAN UNIDOS
Así como la reina del cuento vivía en un país lejano, también los hermanos Grimm, los recreadores de cuentos populares, tal el de "Blancanieves", nacieron y vi vieron en una tierra muy alejada de la nuestra: Alemania. Es un país del centro de Europa. Jacob Ludwing Karl -el mayor- nace en 1785. Y su hermano Wilhelm Karl, al año siguiente. Jacob es serio, reposado. Siente una marcada inclinación por los estudios científicos, Wilhelm, por el contrario, es un soñador. Dueño de gran sensibilidad, ama la poesía. A pesar de sus diferentes temperamentos, Jacob y Wilhelm Grimm se identifican plenamente en su obra, rica en personajes maravillosos que asombran a los chicos aún hoy en día.


HABÍA UNA VEZ...
En el apacible hogar de los Grimm, cuentos y leyendas son narrados una y otra vez por papá y mamá. Imaginemos la escena. Afuera, la nieve pinta de blanco el paisaje, mientras el viento sacude las ramas de los árboles y el frio congela el aliento y hace apresurar el paso. Junto al fuego, los pequeños Jacob y Wilhelm escuchan sin pestañear viejos relatos de su tierra y de otras comarcas lejanas. La fantasía y la realidad se confunden en un mismo ensueño poblado de seres extraordinarios... Han pasado los años. Los Grimm no olvidan las mágicas palabras que embellecieron su infancia al calor del hogar y, estudiosos aplicados como eran, se dedican a profundizar en el conocimiento y los secretos de su idioma natal.


¡A ESTUDIAR!
Sus estudios sobre el idioma alemán se realizan en la escuela histórica de Savigny. Vuelcan sus conocimientos en importantes obras. Jacob redacta una Gramática, una Historia de la Lengua y una Mitología Alemanas. Estos grandes esfuerzos le valieron el título de "padre de la filología", pues hasta entonces los estudios de las lenguas no eran considerados una ciencia. Wilhelm, por su parte, recopila textos antiguos. Juntos elaboran un Diccionario Alemán que se publica en 1852. Pero a pesar de lo trascendente de estos trabajos, los hermanos Grimm alcanzan la fama a través de una obra que redactan en colaboración, llamada: "Cuentos Infantiles y del Hogar”.



LOS MEJORES RECUERDOS
En sucesivas ediciones en los años 1812, 1815 у 1822, aparecen los tres volúmenes de esta obra que es una exaltación de la poesía popular y una genuina revaloración del folclore germánico. Palpita en estos cuentos un lenguaje espontáneo, sencillo y hermoso. Los lectores "devoran” sus páginas. Las ediciones se agotan. Poco a poco, estos relatos trascienden las fronteras de su país de origen para difundirse por el mundo entero como alados mensajeros de ilusiones. Los cuentos de los hermanos Grimm sostienen valores universales que pueden ser comprendidos y apreciados por todos. Contienen un bagaje de magia y fantasía que atrapan para siempre el dorado mundo de la infancia.

ALGO MÁS
Los hermanos Grimm fueron los fundadores de los estudios de lenguas germanas. Creían en el origen divino del lenguaje, la poesía y el derecho. Le asignaban una marcada superioridad a la poesía de corte popular y sentían una evidente inclinación hacia el apasionante mundo de la época medieval.

Revista Anteojito N°1585, pp.40-41
25 julio 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1585/page/n39/mode/1up

jueves, 11 de abril de 2024

El Sembrador

Las parábolas narradas por Jesús forman parte de los Evangelios. Son un antiguo método de enseñanza y una manera de transmitir la palabra de Dios.
Una de ellas se refiere a un sembrador que, llevando un gran saco de semillas, salió a sembrar. Según el relato de Jesús, a lo largo del camino algunas de sus semillas cayeron al suelo, pero apenas fueron vistas por las aves, éstas se las comieron. Otras tantas cayeron entre las piedras, donde no habla suficiente tierra y, si bien las semillas germinaron muy pronto porque no estaban enterradas en profundidad, el calor abrasador del Sol quemo los tiernos tallos y las raíces se secaron. En el camino también quedaron otras semillas que cayeron entre espinas. Estas al igual que las otras, no llegaron a crecer lo suficiente porque las espinas finalmente las ahogaron. Pero el saco de semillas era muy grande y lo importante es que mu chas de ellas cayeron en buena tierra. Y de éstas si nacieron unas hermosas plantas que dieron una muy buena cosecha.

Revista Anteojito N°1570, pp.39
11 abril 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1570/page/n38/mode/1up

miércoles, 3 de enero de 2024

¿Qué es "Kalila y Dimna"?

Nada más y nada menos que una de las obras literarias de mayor influencia en las antiguas letras castellanas. Esta obra fue escrita en la India en fecha bastante anterior al siglo VIII, en que un califa árabe la introdujera en España. Allí se difundió y encantó a sus poetas y hombres de letras y aun al resto de Europa. La causa no es tan extraña: "Kalila y Dimna" es una curiosa y fascinante colección de fábulas, cuentos y leyendas indicas de tanta fantasía como "Las mil y una noches". Según los eruditos, no existe otro libro de tan directa influencia en las literaturas neolatinas.

Revista Anteojito N°1556, pp.23
3 enero 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1556/page/n23/mode/1up

martes, 2 de enero de 2024

Shunko

Cuando el maestro llegó a mi rancho para llevarme a la escuela, me asusté tanto que quise salir corriendo.
Era un hombre alto y vestía como la gente de la ciudad. Sabía hablar muy bien y la quería convencer a mi mamá de que me mandara a la escuela.
Yo nunca había agarrado un lápiz y ni sabía dónde estaba parado. Todo lo que conocía era mi casa, un poco el pueblo, y las ovejas que cuidaba todos los días.

El maestro empezó a enseñarme despacito y con paciencia. Antes que escribir, tuve que aprender a hablar en castellano, porque el idioma que yo manejaba era el quechua.
Casi enseguida aprendí las letras, luego los números y de pronto me di cuenta de que podía escribir un montón de cosas. El mundo se me abrió de golpe y todo empezó a parecerme más interesante. La escuela, un rancho pobre, se fue poniendo linda con nuestro trabajo. Las plantas del patio comenzaron a crecer y el aula se puso más calentita y acogedora.
El maestro siempre tenía la palabra justa cuando había que poner orden. Alguna vez me habré enojado con él, pero después de un tiempo me daba cuenta de mi error. Lo que él me brindó en aquellos días a mí y los cuarenta salvajes de la escuela no se nos olvidará jamás.

Revista Anteojito N°1714, pp.27
2 enero 1998
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1714/page/n27/mode/1up

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Un buen detective nunca se casa

No se puede escribir un relato policial perfecto. Siempre hay que sacrificar algo. Sólo se puede ser fiel a un principio fundamental. Esta es mi principal queja contra el relato deductivo. Su principio fundamental es algo que no existe: un problema que resista al tipo de análisis que un buen abogado aplica a un problema legal. No se trata de que estas historias no sean intrigantes, sino de que no tienen manera de compensar sus puntos flojos.
Se ha dicho que “a nadie le importa el cadáver”. Esto es una tontería, pues se está prescindiendo de un elemento valioso. Es como decir que el asesinato de tu tío te importa lo mismo que el asesinato de un desconocido en una ciudad en la que nunca has estado.
Una serie policial casi nunca equivale a una buena novela policial. El efecto de los finales de capítulo depende de que uno no disponga del siguiente capítulo. Cuando se juntan todos los capítulos, los momentos de falsa tensión resultan simplemente molestos.
La trama amorosa casi siempre debilita el misterio, porque introduce un tipo de tensiones que no son antagónicas a los esfuerzos de detective por resolver el problema. Complica la situación y, en nueve de cada diez casos, elimina, por lo menos, a dos sospechosos utilizables. El único tipo de trama amorosa eficaz es la que genera un peligro personal para el detective... pero que, al mismo tiempo, uno sabe instintivamente que será un mero episodio. Un buen detective nunca se casa.
La paradoja de la novela policial es que, aunque su estructura casi nunca se sostiene bajo el atento escrutinio de una mente analítica, atrae precisamente a este tipo de mentes, más que a otras. Por supuesto, siempre está el lector sediento de sangre, y el que se interesa por los personajes, y el que busca experiencias sexuales de segunda mano. Pero todos éstos juntos apenas representarían una pequeña minoría en la comparación con el tipo de gente a la que le gustan las historias policiales, precisamente por sus imperfecciones.
Hay que decir que se trata de un género que jamás ha sido pulido del todo, y los que han profetizado su decadencia y caída se han equivocado precisamente por esta razón. Puesto que el género jamás se ha perfeccionado, su forma no ha quedado fija. Los académicos nunca le han puesto encima sus manos muertas. Sigue siendo fluido, demasiado variado para clasificarlo fácilmente, ramificándose en todas direcciones. Nadie sabe con exactitud qué le hace funcionar, y no posee ninguna cualidad concreta que no falte en ninguno de los mejores ejemplos. Ha producid más arte malo que ningún otro tipo de ficción, con la posible excepción de las novelas de amor, y probablemente más arte bueno que ningún otro género que goce de similar aceptación.
Muéstrame un hombre o una mujer que no soporte las novelas policiales y me estarás mostrando un tonto... un tonto inteligente, quizás, pero un tonto al fin.

Extraído de “Raymond Chandler Speaking
Raymond Chandler
Traducción de Guillermo Piro
Revista Gargantúa. Año 1, Número 3. Diciembre de 2000. p.6

jueves, 18 de agosto de 2022

Los códigos narrativos de la novela policial

Todorov sintetiza los preceptos de S.S. van Dine
  1. A lo más la novela debe tener un detective y un culpable, y por lo menos debe contarse con una víctima.
  2. El culpable no debe ser un delincuente profesional; tampoco debe ser el detective: ha de matar por razones personales.
  3. El amor se halla excluido de la novela detectivesca.
  4. El culpable debe poseer cierta importancia: en la vida, no debe ser un valet o una mucama; en el libro, debe ser uno de los personajes principales.
  5. Los sucesos deben explicarse de manera racional: lo fantástico queda excluido.
  6. Tampoco hay lugar para descripciones o para análisis psicológicos.
  7. En cuanto a la información sobre la historia, la novela detectivesca debe observar la siguiente homología: el autor es al lector lo que el culpable es el detective.
  8. Se han de evitar las situaciones y soluciones triviales.

Ronald Knox enuncia su “decálogos”
I.El criminal debe ser mencionado tempranamente en el relato.
II.Las soluciones sobrenaturales están excluidas.
III.Solo se admiten un cuarto o pasillo secreto.
IV.No está permitido el uso de venenos desconocidos.
V.Ningún chino debe aparecer en la anécdota.
VI.El detective no debe ser favorecido por accidentes afortunados o intuiciones.
VII.El detective no debe ser el autor del crimen.
VIII.Ni debe ocultar al lector las claves.
IX.No se debe ocultar los pensamientos del respectivo “Watson” de la novela.
X.Se debe hacer una advertencia muy especial con respecto al empleo de hermanos mellizos o sosías.

Revista Crisis (julio 1974/Año 2/Núm. 15) Diagnostico de la novela policial. p. 34

domingo, 17 de julio de 2022

La cuestión del narrador en el cuento La forma de la espada de Jorge Luis Borges

La cuestión del narrador se presenta, desde la mirada de esta escritora (María Teresa Andruetto), como algo inseparable de la historia misma que se narra, algo que configura el relato y cuya distinción sólo es posible bajo la guía de un análisis.
Fernanda Cano en El narrador y la ficción, p 53


Si se llevará a cabo una lectura superficial del cuento La forma de la espada del escritor Jorge Luis Borges, se especularía que existe un solo narrador, quien, en primera persona, va relatando los acontecimientos que vive en una estancia en Uruguay y su extraño dueño, contará, además, la historia que este, el dueño, le relata sobre su cicatriz la noche que allí debió pasar; asimismo, se vería, que el cuento contiene elementos propios de la narrativa borgiana: un personaje doble, al final cuando descubrimos que el Inglés no es otro que John Vincent Moon, aunque hasta el descubrimiento creamos que era otro, un conspirador irlandés; las estructuras laberínticas, la casa y sus pasadizos “…Sé que perseguí al delator a través de negros corredores de pesadilla y de hondas escaleras de vértigo. Moon conocía la casa muy bien, harto mejor que yo. Una o dos veces lo perdí. (…)" (p. 145)
Pero el problema surge cuando, al llevar una lectura más profunda, nos topamos con la conversación que precede el segundo relato,
“—Le contaré la historia de mi herida bajo una condición: la de no mitigar ningún oprobio, ninguna circunstancia de infamia.
Asentí. Esta es la historia que contó, alternando el inglés con el español, y aun con el portugués: (…)" (p. 140)
Aquí, se ve otro elemento borgiano: la creación de un relato dentro del relato (estructura en abismo), el relato del Ingles dentro del relato de Borges; es entonces donde se presentar las cuestiones: ¿Hay sólo un narrador o varios? y ¿Cómo operan en el texto los términos de voz y perspectiva?

El cuento La forma de la espada inicia con la descripción de la cicatriz que surca la cara de uno de los personajes “Le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa: un arco ceniciento y casi perfecto que de un lado ajaba la sien y del otro el pómulo. Su nombre verdadero no importa; todos en Tacuarembó le decían el inglés de La Colorada (…)" (p. 139)
Esa primera voz que pudiera considerarse la de un narrador extradiegético[1], enseguida demuestra no serlo ante el he oído, que solo es precedido por un punto y coma, entonces vemos que estamos ante un narrador protagonista, quien más tardes sabremos que se llama Borges, el cual debe hospedarse en La Colorada, debido a que no puede cruzar los ríos para proseguir su camino:“…La última vez que recorrí los departamentos del Norte, una crecida del arroyo Caraguatá me obligó a hacer noche en La Colorada (…)" (p. 139)
Y, cuando Borges le pregunta a su anfitrión por su cicatriz, se introduce un nuevo narrador: el Ingles, con cuya voz va a contar su propia historia, "Le contaré la historia de mi herida bajo una condición: la de no mitigar ningún oprobio, ninguna circunstancia de infamia (…)" (p. 140) o por lo menos eso es lo que hasta el final se dará a entender.
Con ello podemos, en un primer momento decir que existe una diégesis, una historia contiene a otra, con la que se funde; la segunda historia se instala inmediatamente después de iniciado el relato base, el cual es constituido por unos pocos párrafos que enmarcan y le sirven de presentación a la segunda, provocando que el narrador que hasta ahora venía contando la historia se convierta en un oyente, y por lo tanto, se puede aventurar que son dos los narradores: el primer narrador cede paso al relato del segundo, el cual va contando en primera persona, pero al final nos sorprende cuando rebela que es el John V. Moon “…Le he narrado la historia de este modo para que usted la oyera hasta el fin. Yo he denunciado al hombre que me amparó: yo soy Vincent Moon. Ahora desprécieme." (p. 145) Vemos que ha adoptado un modo particular de contar su historia, lo hace a través del uso de la tercera persona, de tal manera que se logra la idea de que se trata de una ignominia ajena, la cual logra esconder su infamia.
Pero como dice Fernanda Cano (2010:54) el tema del narrador se trata de una problemática más compleja, que va dejando sus huellas no sólo en las terminaciones de los tiempos verbales. Para comprobar esto con más efectividad, la existencia de dos narradores, se debería preguntar si al contestar la pregunta ¿Cómo operan en el texto los términos de voz y perspectiva? Obtendríamos más claridad.
Siguiendo a María I. Filinich (citada por Cano:2010,55) podemos sostener que lo anterior es una suerte de interacción recíproca entre un sujeto que percibe (Borges) y un objeto que es percibido (la historia del John V. Moon contada por el Inglés), objeto que condiciona el modo de percibir del sujeto, al imponerle una condición: “(…) la de no mitigar ningún oprobio, ninguna circunstancia de infamia. (…)" (p. 140); por lo tanto, el objeto define el ángulo desde el cual serán relatados los hechos, afectando (Cano:2010,56) no sólo al narrador, sino también a la persona a la que se dirige, imponiéndole a colocarse en alguna posición, para reclamar su atención sobre algo que se presenta como objeto de esa percepción.
Dicho de otra manera, el Ingles para contarle a Borges la historia de su cicatriz le impone una condición, que también se nos impone a nosotros, los lectores, pues, nos enteramos, al mismo tiempo que Borges (personaje y narrador de primer grado), de que el Ingles es el traidor y la que ha contado es la historia de su infamia. Esto es lo que plantea Filinich (citada por Cano:2010,56), respecto a que el espectador también está obligado a adoptar alguna posición sobre lo que se narra, a decidir si cree o no en los relatos.
Uspenki (en Pozuelos:1989,246) verá lo anterior como una cuestión de términos espaciales, como un asunto de perspectiva restringida a un ángulo de observación limitado: la focalización restringida al campo de dominio espacial de un personaje suele coincidir con la perspectiva interna y el focalizador solo domina un fragmento de la realidad; en el caso de Borges solo sabe lo que cuenta el Inglés, quien tiene una focalización retrospectiva, pues focaliza su historia, que provoca que Borges, como oyente, tenga una focalización interna sincrónica por la información proporcionada por el Inglés, la cual exige su limitación al presente, en tanto la historia va contándose a medida que ocurre al personaje (Pozuelo:1989,246)
El Inglés en esa focalización interna retrospectiva, conlleva, en palabras de Uspenki (Pozuelos:1989,246) a una percepción que abarcar su mundo interior y exterior “…Éramos republicanos, católicos; éramos, lo sospecho, románticos. Irlanda no sólo era para nosotros el porvenir utópico y el intolerable presente; era una amarga y cariñosa mitología, era las torres circulares y las ciénagas rojas, era el repudio de Parnell y las enormes epopeyas que cantan el robo de toros que en otra encarnación fueron héroes y en otras peces y montañas (…)" (p. 141) “…Me abochornaba ese hombre con miedo, como si yo fuera el cobarde, no Vincent Moon. (…)" (p. 143) y a la vez se limita a su percepción sensorial, “…en una esquina vi tirado un cadáver, (…), en mitad de la plaza… (…) Moon, en la biblioteca, hablaba con alguien; el tono de la voz me hizo comprender que hablaba por teléfono. Después oí mi nombre; (…)" (p. 144)
En cuanto a la voz, Pozuelo (1989:248) nos advierte que no existe una simetría entre voz narrativa y persona gramatical, sino que es una auténtica elección entre actitudes narrativas, pues la voz, como discurso, revela una opción dual: yo-no yo. G. Genette (en Pozuelos:1989,248) llamara a esto oposición entre relato Homodiegetico (el narrador forma parte de la historia que cuenta) y el relato Heterodiegetico (el narrador no forma parte de la historia).
Desde esta perspectiva podríamos indicar que es correcto decir que estamos ante dos narradores, ambos con relatos Homodiegeticos, Borges cuenta su historia, la historia de esa noche en la estancia, y el Ingles la suya.
Sin embargo, esto no es así, sí son dos narradores con dos relatos, pero solo un relato es Homodiegeticos, el de Borges, el del Ingles, por otra parte, es un relato Heterodiegetico, en cuento a una responsabilidad elocutiva: hablo de él, pues elige contar su historia desde la perspectiva del compañero traicionado. Esto se debe a que como el hecho lo convierte en un traidor y lo llena de vergüenza, decide contar la historia haciéndose pasar por el traicionado. Así, el narrador cuenta en primera persona cómo ese independentista irlandés es traicionado por un marxista enclenque y cobarde.

Se podría concluir que, en cuanto a La forma de la espada, se logra responder las dos preguntas que no se hizo anteriormente ¿Hay sólo un narrador o varios? y ¿Cómo operan en el texto los términos de voz y perspectiva? Son dos los narradores, y son la voz y la perspectiva los que nos permite asegurarnos de ello.
En lo que se refiere al tema de la delimitación de un narrador, lo que dice Cano en El narrador y la ficción (p.54), es cierto, en cuanto que la limitación no se circunscribe a ciertos matices sobre:

“Si un narrador se ubica dentro o fuera de la historia, si cuenta lo que le sucede a él o a otros, si es personaje o testigo, si sabe más, menos o tanto como el resto de los personajes, sino que se trata de una problemática más compleja, que va dejando sus huellas no sólo en las terminaciones de los tiempos verbales sino también en las dudas o certezas con que se presentan los hechos, en los vaivenes que acompañan las ambigüedades de un relato, en las valoraciones, creencias y concepciones ideológicas que cada narrador pone en juego (…)”

El descifrar si es uno o varios narradores los que cuentan una historia, es mucho más complejo de lo que se puede advertir, por lo que no es extraño advertí que, cuando el tema es presentado en clases, se limite a enseñar que: los narradores pueden clasificarse según la persona que utilizan en mayor medida en su narración. La tercera persona (él / ellos), la segunda persona (tú / ustedes, vosotros), la primera persona (yo/ nosotros). Y que, además, de las tres formas pueden utilizarse en diversos tipos de narrador según el conocimiento de lo que narran: narrador omnisicente, testigo, protagonista o equisiciente.


Bibliografía
  • Borges, J. L. (2014) Artificios (1944) La forma de la espada en Ficciones, pp. 139-145. 7° ed. Buenos Aires. Debolsillo (Contemporanea)
  • Cano, F. (2010) Capitulo 2: Entre la voz y la mirada: la perspectiva del narrador en El narrador y la ficción, pp.54-56, Equipo Multimedia de apoyo a la enseñanza: CINE Y LITERATURA, Área de Desarrollo Profesional Docente, Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Buenos Aires, Argentina. Recuperado de http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL000773.pdf
  • Moreno Rojas, E. (2001) Frente a la narrativa de Jorge Luis Borges en El Relato Enmarcado: Una revisión analítica, en Herrera, Alejandra, Zamudio, Luz Elena & Alvarado Ramon (comp.) Propuestas literarias de Fin de Siglo, Memorias Tercer Congreso Internacional de Literatura, Mexico D.F. Universidad Autónoma Metropolitana.
  • Pozuelo Yvancos, J. M. (1989) Capitulo X: Estructura del Discurso Narrativo, apartados 10.3.2 Voz y niveles narrativos y 10.3.3 Niveles narrativos, en La teoría del lenguaje literario, Segunda Edición, pp. 246-248. Madrid, España. Ediciones Catedra.

[1] Gérard Genette, en su libro Figures III, aborda el estudio de los niveles narrativos en el relato señalando, que todo discurso narrativo se constituye al menos por dos niveles: un primer nivel llamado extradiegético y un nivel subordinado al anterior al que denomina diegético. En el plano diegético se ubica la historia y en el extradiegético, al narrador de esa historia. (Moreno Rojas, E. 2001)