jueves, 2 de octubre de 2025

El pico mágico



Pega las dos piezas sobre cartulina y recórtalas. Luego únelas, pegándolas por intermedio de la aleta A. Guiándote por los dibujos numerados, sigue paso por paso estas indicaciones:
1) Dobla primero por las líneas B, hacia adelante, y luego por las líneas C, hacia atrás.
2) Dobla hacia atrás por las líneas D.
3) Luego debes dar vuelta y doblar por las líneas E, abriéndolas cada vez.
4) Se han formado así cuatro "bolsillos".
5) Coloca los dedos pulgar e índice de cada mano dentro de los "bolsillos", como muestra el dibujo.

EI pico mágico puede así abrirse en ambas direcciones. Al hacer la demostración puedes, con un poco de práctica, mostrar primero un color del interior del pico y luego, cerrándolo y abriéndolo en la otra dirección, mostrar el otro color.

Revista Anteojito N°238, pp. 54-55
2 de octubre 1969

viernes, 26 de septiembre de 2025

Las Monedas-Mapas: Un misterio en torno a América

Existen varias teorías acerca de viajes a América anteriores a su descubrimiento "oficial" por Cristóbal Colón, en 1492. Pero una muy reciente, y poco divulgada, pretende que nuestro continente ya era conocido en el siglo IV a. de C.

La sorprendente historia que vamos a contarte comienza con unas monedas antiguas que pertenecieron a unos numismáticos ingleses. Aunque su gran antigüedad, superior a los 2.000 años, bastaba para considerarlas valiosas, estas monedas tenían una característica que las convertía en únicas. En efecto, en una cara de cada una de ellas, en un extremo de la misma, se veía un extraño dibujo. Estos dibujos no tenían formas definidas y nadie podía explicar qué significaban. Hasta que hace un año, en 1996, el estudioso Mark A. McMenamin reveló que esos dibujos eran mapas diminutos. Examinadas atentamente, esas formas dan toda la impresión de representar continentes e islas de nuestro mundo.



Las monedas de oro, acuñadas hacia el año 350 a. de C., proceden de Cartago, poderosa ciudad del mundo antiguo que estaba ubicada en el centro de la costa norte de África, frente a la isla de Sicilia (hoy Italia). Cartago llegó a constituir una república comercial, siempre en busca de nuevos horizontes de conquista. Los cartagineses eran, por lo tanto, expertos geógrafos, ya que estaban obligados a conocer el mar y sus rutas casi como la palma de sus manos. El hecho de que grabaran mapas en sus monedas es ciertamente curioso, pero no sorprendente. Así como algunos pueblos graban en ellas las efigies de sus emperadores, Cartago eligió en este caso representar el mismo símbolo de su poder: el mar.


Pero lo más interesante en los mapas de las monedas cartaginesas es el hecho de que una de las tierras representadas es, muy probablemente, América. La interpretación de McMenamin del mapa de una de ellas identifica, en la porción central del mismo, la cuenca del Mediterráneo, donde estaba ubicada Cartago. Un pequeño círculo dentro de ella marca a Cerdeña. A la derecha, se reconoce India. A la izquierda, un trozo irregular de tierra representa América. Claro que la dimensión de la moneda, apenas unos 19 milímetros, no permitió gran definición al grabador. Por otra parte, aun contando con un espacio cómodo para dibujar, la representación geográfica no era por aquella época más que aproximada.


Los cartagineses habían fundado colonias en Tánger y tenían factorías y contactos en tierras más lejanas, como España. Aunque las monedas fueron consideradas por sus poseedores como de origen cartaginés, McMenamin supone que pudieron ser también acuñadas en Cerdeña. Esto explicaría el hecho de que esta isla aparezca en el centro de los mapas de las monedas. De cualquier modo, si la tierra grabada al oeste de España es en efecto América, esto demostraría, obviamente, que el Nuevo Mundo ya había sido visitado en el siglo IV a. de C. Esta teoría es difícil de demostrar porque la cartografía de la época es prácticamente inexistente. Aun así, las investigaciones acerca del tema son cada vez más exhaustivas.

Posdatas
  • Actualmente, las monedas-mapas están guardadas en el Museo Británico de Londres (Inglaterra).
  • Mark A. McMenamin es profesor de geología en el Mount Holyoke College en Massachusetts (EE. UU.).
Revista Anteojito N°1700, pp. 32-33
26 de septiembre 1997

Edad Moderna Los grandes inventos

En el año 1453, el sultán turco Mahomet II se apodera de la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente. Este hecho trascendental señala el fin de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna.

Varios inventos ya conocidos anteriormente en Oriente se perfeccionaron y se pusieron en práctica en Europa a fines de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. La Imprenta, la Brújula y la Pólvora abrieron nuevos caminos a la cultura, los viajes, la guerra.

La Imprenta
Los primeros libros eran escritos a mano. Luego se emplearon letras talladas en madera que se estropeaban con facilidad. Finalmente, en el año 1440, el alemán Johannes Gutenberg ideó tipos o caracteres móviles de metal que podían utilizarse cuantas veces se deseara. Una tinta hecha con hollín, aceite y almidón los imprimía sobre el papel mediante la presión de una prensa. Aunque este sensacional invento al comienzo fue mantenido en secreto, pronto se conoció en los principales países de Europa y dio un impulso extraordinario a la difusión de la cultura.


La Brújula
Una aguja imantada siempre señala el polo Norte. Esto ya lo sabían los chinos y también los árabes. Colocada sobre un corcho que flotaba sobre aceite o agua era utilizada para orientarse durante los viajes. Pero fue en Italia donde surgió la idea de colocar la aguja en una caja para que estuviera resguardada. La brújula, insustituible aliada de los navegantes, permítió a éstos aventurarse lejos de las costas y sin preocuparse si la niebla ocultaba las estrellas o el Sol.



La Pólvora
Una mezcla de carbón, salitre y azufre: es la pólvora que estalla en con-tacto con el fuego. Los chinos preparaban con ella cohetes y fuegos artificiales. Del mundo de la alegría pasó al de la guerra de manos de los árabes. Ellos la colocaban en cañones llamados bombardas. Eran muy primitivos, pero poco a poco fueron perfeccionándose al difundirse por todos los países de Europa. Las armas de fuego transformaron la táctica de las batallas, restando eficacia a las armaduras de los antiguos caballeros.

Datos de interés
  • El primero en utilizar caracteres de imprenta fue un herrero chino llamado Pi-Sheng, en el año 1041.
  • La xilografía es un antepasado de la imprenta. Se trata de dibujos o letras tallados en madera que se colorean y luego se estampan en pergamino o papel. Para imprimir las páginas de los libros se rebaja la plancha de madera donde se estampan las letras y éstas quedan en relieve.
  • Los primeros caracteres que se emplearon en la imprenta de Gutenberg eran de escritura gótica, pues ésta era la que se usaba en Alemania. Como se asemejaban a la trama de un tejido se los llamaba "textura".
  • Las primeras armas que funcionaron mediante el empleo de la pólvora fueron las bombardas. Constaban de dos partes: la recámara, que era la más delgada, y la trompa, que era la más gruesa. En la trompa se ubicaba el proyectil y en la recámara, la pólvora.
  • Las palabras imán, magnético, magnetismo toman su nombre de una antigua ciudad de Asia Menor, donde abundaba la magnetita. Ésta es un mineral que tiene la propiedad de atraer al hierro y que se emplea en la fabricación de brújulas.
  • El astrónomo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) estableció que el Sol es el centro del Universo y que todos los planetas, incluyendo la Tierra, giran a su alrededor. Esta teoría denominada heliocéntrica causó gran conmoción en su época. Copérnico la explicó en su obra: "Acerca de las revoluciones de los cuerpos celestes".

Revista Anteojito N°1700, pp. 24-25
26 de septiembre 1997

Lo que en Europa no había hacia 1492

A la llegada de Colón, nuestro continente estaba habitado no sólo por gente diferente, sino por una enorme cantidad de animales y plantas que no existían en Europa. En aquel "viejo" continente, también había muchas especies que emprendieron el viaje hacia el "nuevo" continente.

Plantas y animales de los aztecas
Por medio de las leyendas de los pueblos antiguos, nos enteramos de qué animales y plantas había en América. Los aztecas (ocupaban lo que ahora es México) tenían una leyenda que cuenta: "El dios Quetzalcóati era muy rico y tenía todo cuanto era menester y necesario de comer y beber, y que el maíz era abundantísimo, y las calabazas muy gordas. Las cañas de bledos eran muy largas y gordas. Sembraban y cosechaban algodón de todos colores. Mas dicen que en el pueblo de Tollan se creaban muchos y diversos géneros de ave de pluma rica y colores diversos, que se llamaban cotinga, quetzal, trupial y quechol rojo, y otras aves que cantaban dulce y suavemente. Había mucha abundancia de árboles de cacao y todos estaban muy ricos y les faltaba cosa ninguna, ni había hambre ni falta de maíz, ni comían las mazorcas de maíz pequeñas sino con ellas calentaban los baños, como con leña."

Los Incas
El inca Garcilaso de la Vega (vivió entre 1539 у 1616), hijo de un español y de la princesa incaica Chimpu Ocllo, cuenta que entre los frutos que había en el Perú, antes de los españoles, "el que tenía el primer lugar era el maíz. De los que se crían debajo de la tierra, el principal era la papa. De la que los españoles llaman batatas, y los indios apichu, hay de cuatro o cinco colores. También hay calabazas, que en el Perú llaman capallu; crudas no se pueden comer y con algunas hacen vasos. Hay otra fruta que los indios llaman ínchic y los españoles maní, con el que hacen muy buen turrón. La fruta que los españoles llaman peras, por parecerse a las de España, los indios llaman palta, y la principal, el condimento que echan en todo lo que comen, el uchu o pimiento de las Indias."

Tabaco, caucho y ananá
Cuando Colón llegó a América, observó que los in-dios fumaban tabaco, con una caña en forma de pipa llamada tobago. En el año 1510, el tabaco fue llevado a Europa, y en el siglo XVII (años 1600) llegó a China, Japón y África. Otro producto americano, el caucho (cauchuc "impermeable", para los indios) fue llevado por Colón a Europa. Los indios peruanos usaban esta sustancia extraída de un árbol para fabricar calzados y abrigos impermeables. En 1770, el químico inglés Joseph Priestley fabricó con el caucho las gomas de borrar. El ananá es una de las frutas que conoció Colón en su segundo viaje a América. Los indios se la ofrecieron como regalo por su rico sabor. Hoy en día se la cultiva en todo el mundo.

Los animales americanos
El ganado era de menor importancia que los cultivos. Los indios se alimentaban de pescado y de la carne de algunos animales. En la Patagonia, donde no se podía sembrar, los tehuelches vivían de la caza de guanacos y ñandúes; más al sur, cerca del estrecho de Magallanes, los onas cazaban focas y morsas. Los pueblos cazadores de América del Norte comían carne de ciervo y de alce o caribú. En América Central y en el Perú, las mujeres vestían una falda y una blusa, y los hombres un taparrabos y una manta anudada al hombro, prendas hechas con algodón o con la fina lana de vicuña. Muchas religiones tenían como símbolos animales típicos de América: águila, jaguar, serpiente anaconda y caimán.


Las plantas cultivadas
La mayoría de los indios americanos vivía de la agricultura. El maíz era su principal alimento. Con el grano de maíz fabricaban la harina, que la se paraban de la cáscara poniéndola sobre una tela. En la tela la harina se pega, mientras que la cáscara (afrecho) se aparta de ella. La papa, originaria de los Andes peruanos, se cultiva hoy en todo el mundo. Se la usa para comer y para fabricar alcohol y sustancias adhesivas. Fue llevada a Europa por los españoles en los años 1500.

Lo que en América no había
Cerdos, vacas, ovejas, gallinas, caballos, conejos, trigo, cebada, uvas... ¡y muchos microbios! Con el paso del tiempo, las poblaciones indígenas de América sufrieron muchas pérdidas por las enfermedades. La viruela, infecciones pulmonares y diarreas eran desconocidas en nuestro continente durante la época precolombina. Los indios eran especialmente sensibles a muchos gérmenes con los que nunca habían estado en contacto; ésta fue una verdadera conquista invisible.

Revista Anteojito N°1700, pp. 11-12
26 de septiembre 1997

Palabras mezcladas

Los conquistadores sabían que los ingleses hablaban en inglés, los franceses, en francés y los portugueses, en portugués. ¿Y los incas? Hmmmm, era un poco más complicado.

¿Cómo dijo?
El Imperio Inca o "Alto Perú", como lo denominaron los españoles, se extendía sobre el Ecuador, Bolivia y el noroeste de la Argentina. Una de las mayores dificultades que encontraban los gobernantes y también los conquistadores fue la multiplicidad de dialectos. Se contaban alrededor de setecientos, muchos de ellos hablados por grupos muy reducidos. Algunos aún pueden escucharse. Por ejemplo, el kauke que se habla en Yauyos, un municipio ubicado al noroeste de la capital peruana, Lima, que cuenta sólo con 7.500 habitantes.

Vivitas y coleando
Pero en el momento en que llegaron los españoles las lenguas dominantes eran tres: el quichua, el aimará y el uru. La última estaba en decadencia y en la actualidad ha desaparecido. En cambio, las dos primeras aún se conservan. En un censo que se realizó en el año 1940, en el Perú se comprobó que la mitad de los chicos en edad escolar se comunicaba en esas lenguas y que el treinta y cinco por ciento no sabía español.

Parecidas
El quichua como el aimará son muy ricos en palabras variadas. Tienen una fonética semejante y pueden expresar toda una frase en una sola palabra. A partir de una palabra "raíz" derivan otras. Por ejemplo, del vocablo aimará "ali" que significa "planta" surgen 82 voces desde "germinar" hasta "ser una planta en bello crecimiento". Cada palabra tiene un pequeño número de silabas que jamás excede el número de cinco.

Palabras con risa
El quichua más puro se hablaba en Cuzco, la capital del Imperio. Los españoles consideraban que era una lengua dura por su fonética gutural. Las onomatopeyas eran frecuentes por lo que algunos vocablos eran muy graciosos. En quichua "estornudando" se dice "atchicuni” y bebé se conoce como "huahua". En aimará, algunos nombres de pájaros recuerdan el sonido de sus cantos: el kotchitchi o el lekeleke.

Revista Anteojito N°1700, p. 6
26 de septiembre 1997