jueves, 19 de diciembre de 2024

¿Qué es el año?

¿Cómo lo definirías vos? Es sencillo, el año es la medida de tiempo señalada por la repetición de las estaciones. Cuando partiendo de una llegamos otra vez a la misma, esa medida de tiempo corresponde a la de un año. Esta medida es usada desde los tiempos más remotos y por, prácticamente, todas las civilizaciones conocidas, con pequeñas variaciones entre unas y otras. El hombre primitivo no pudo dejar de observar el fenómeno de un tiempo cálido o una estación de lluvias repitiéndose con exactitud cronométrica. Esta experiencia dio por sí sola, la medida y el concepto de "año", que es como dijimos, universal.

Revista Anteojito N°1606, p.28
19 de diciembre 1995

Buenos como el pan

El pan es un alimento conocido desde tiempos remotos. Posee alto valor nutritivo. Es tan importante que se lo considera sinónimo de alimento. Puede prepararse con harina de trigo, de cebada, de maíz, de centeno, todos cereales.

En la Edad de Piedra, el hombre tostaba los granos de cereales en piedras planas calentadas. Más tarde los granos se mezclaron con agua, obteniéndose una masa blanda, la gacha. Con el empleo de la levadura se obtuvo, por fermentación, el pan.


Mediante la cocción de la gacha en hornos se obtiene la galleta. Es dura y puede conservarse mucho tiempo. Los lapones (pueblo que habita el Nordeste de Europa, Escandinavia, Rusia), las preparan con harina de centeno y grasa de reno. Se llama kako.


En la antigua Roma existían panaderías, los pistrinum. Durante el Medioevo las panaderías se instalaron en los conventos. Actualmente en muchos lugares se prepara el pan en homos caseros. En nuestro país podemos encontrarlos especialmente en el interior.


El pan tiene un sentido religioso. Los hebreos ofrecían pan y harina a su Dios. Las mujeres griegas homenajeaban a la diosa Ceres con harina molida por ellas. En la religión católica se ofrece la hostia durante la Misa. Está hecha con pan sin levadura (ázimo).



Revista Anteojito N°1606, p.23
19 de diciembre 1995

Un calendario muy "frondoso"

¿Qué es un calendario? Es una división del tiempo en distintos periodos de duración parecida. ¿Y para qué sirve? Un calendario permite "ordenar" el tiempo del que disponemos y así organizar nuestras tareas más cómodamente. Claro que hay distintos tipos de calendarios, y algunos "florecieron más que otros...

Entre los celtas, antiguos pobladores del norte de Europa, estaba prohibida la escritura. Ellos consideraban que los conocimientos eran sagrados y sólo algunos pocos elegidos tenían el derecho a adquirirlos. Las enseñanzas, entonces, se transmitían oralmente, y debían ser retenidas "de memoria" por los privilegiados alumnos. Para facilitar este aprendizaje "oral", los celtas tenían algunas reglas "mnemotécnicas o "ayuda memoria". Las trece consonantes de su antiguo alfabeto, por ejemplo, se correspondían con el nombre de distintas especies de árboles. En lugar de "b, c, d, f...", los antiguos celtas decían "abedul, serbal, fresno, aliso..."

Y esto no es todo. Las trece consonantes de su alfabeto se correspondían con los trece meses en que dividían el año. Es decir, que cada mes llevaba el nombre de un árbol. Y esos árboles no se elegían al azar. Los meses llevaban el nombre del que estaba entonces en su apogeo, rebosante de flores o frutos. Este calendario tan "frondoso", se llamaba Beth-Luis-Nion, de acuerdo con los tres primeros "árboles" del año. Estaba dividido en 13 meses de 28 días. ¡Un total de 324 días cada año!

El Año Nuevo se celebraba el 24 de diciembre, que era para los celtas lo que el 1 de enero es para nosotros... Te presentamos al calendario "ecológico":

Beth, abedul: 24 de diciembre al 20 de enero.
Luis, serbal: 21 de enero al 17 de febrero.
Nion, fresno: 18 de febrero al 17 de marzo.
Fearn, aliso: 18 de marzo al 14 de abril.
Saille, sauce: 15 de abril al 12 de mayo.
Uath, espino: 13 de mayo al 9 de junio.
Duir, roble: 10 de junio al 7 de julio.
Tinne, acebo: 8 de julio al 4 de agosto.
Coll, avellano: 5 de agosto al 1ª de septiembre.
Muin, vid: 2 de septiembre al 29 de septiembre.
Gort, hiedra: 30 de septiembre al 27 de octubre.
Peith, lantana: 28 de octubre al 24 de noviembre.
Ruis, sauco: 25 de noviembre al 22 de diciembre.

Pero... ¿te diste cuenta? Falta un día, si, el 23 de diciembre. Se lo consideraba un día "intercalado" y coincidía con la víspera del solsticio de invierno en el hemisferio Norte. Era visto como un día nefasto porque era el día más corto del año. ¿Qué árbol le correspondía? Se lo representaba con el tejo, considerado el árbol de la muerte. El día siguiente, sin embargo, el sol comienza a brillar un poquito más y más. Justamente ese día, 24 de diciembre, es el día de Navidad y del Nacimiento del Niño Jesús. En el calendario celta, el día estaba gobernado por el abeto blanco, que luego pasó a ser nuestro simpático ¡Árbol de Navidad! ¡Tan remoto es su origen!

Revista Anteojito N°1606, pp.16-17
19 de diciembre 1995

sábado, 14 de diciembre de 2024

Cuento de primavera


La Primavera ha llegado a estos campos, mustios y pardos, y los recorre al despuntar el día.
La Primavera sonríe; su sonrisa, llena de luz, da nueva vida a la tierra.
Volando sobre el campo, la Primavera descubre un capullo, oscuro y grueso, que cuelga de la rama de un árbol, y que, con la brisa matinal, se mece como si fuera una campanita.
No era nada bonito el gusano que tejió ese capullo en otoño, y que desde entonces se metió allí para dormir.
Ahora la Primavera siente compasión por el gusano, pues piensa que no ha visto la tierra engalanada con el verdor de las hojas y el variado color de las flores. Por eso va diciendo a las semillas:
-Semillita, buena semillita, despierta; hay que hermosear la tierra para que el gusano, ¡pobrecito!, la conozca engalanada y se alegre. ¿Me quieres ayudar?
-Sí, sí -responden las semillas-. Ya hemos dormido demasiado; nuestras casitas están calientes y la lluvia ligera que tú trajiste las ha humedecido. Queremos salir; la fres- cura de la brisa nos acariciará.
Y las semillas, rompiendo su vestidura, echan hacia fuera las primeras hojitas, que son nuevas. Con ellas empieza el adorno de los campos.
Así, una alfombra tiñe de verde el llano y las colinas, y los perfuma.
Pero el gusano sigue durmiendo.
-Si duerme más, si no rompe su capullo a tiempo, morirá dice la Primavera. Arroyo, arroyito
saltarín, ¿quieres ayudarme a despertar al gusano?
-Sí, te ayudaré; aunque no me gustan los gusanos, sino las libélulas y las mariposas responde el arroyo y, haciendo un gran esfuerzo, rompe el hielo que lo aprisiona aún, y sus aguas corren y cantan.
Pero el gusano sigue durmiendo.
La Primavera, ansiosa, dice a los árboles y a las plantas:
-Árbol, echa brotes nuevos; planta, cúbrete de hojas. De este modo, los pájaros volverán y nos ayudarán a despertar al gusano.
Las plantas, la hierba y los árboles, presurosos, se visten de hojitas tiernas, y los pájaros, que habían emigrado huyendo del invierno, vuelven.
Un pajarito que todavía no sabe nada de las cosas del mundo, vuela y vuela, travieso y feliz, y así descubre el capullo que cuelga de la rama del árbol.
-¿Qué será? -se pregunta, y curioso, se acerca y lo golpea con el pico: toc, toc, toc...
Pero en seguida, temeroso, se aleja.
El gusano despierta, se mueve dentro de su estrecha morada, se estira, y advierte que durante su largo sueño ha estrenado nuevo vestido.
¡Hay que salir para que todos vean el traje nuevo! El capullo se rompe, y cuando el pajarito vuelve, lo encuentra vacío.
¿Quién habitaba allí?
Cerca, prendida de una rama, una bellísima mariposa, con movimientos lentos, suaves, delicados, empieza a extender sus alas, finas como la seda, y pronto se echa a volar.
Los pájaros, las plantas, la hierba, los árboles y el arroyo la contemplan con admiración.
-¡Qué hermosa! ¡Qué hermosa! -exclaman una y otra vez-. ¿De dónde ha venido?
-¿Nadie la conocía? -dice la Primavera. Es el gusano que estaba en el capullo oscuro y que entre todos hemos logrado despertar.
Sí, todos saben que ayudaron a sacar de su escondite aquella hermosura, y, contentos, sienten por eso honda felicidad.


(Autor anónimo)

viernes, 13 de diciembre de 2024

Villancicos


¡Quedito, quedo,
quedo, pastor!
Llega con tiento a la más
bella flor;
suspende el aliento,
suprime la voz,
que duerme mi Niño,
que duerme mi Dios.

La Nochebuena se viene,
la Nochebuena se va;
la alegría de esta noche
nadie nos la quitará.


Rafael Jijena Sánchez
Revista Anteojito N°1553, pp.2
13 diciembre 1994
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1553/page/n2/mode/1up