viernes, 8 de noviembre de 2019

Canciones de mi casa

Hijo mío, sé bueno como el lirio y el ave,
como el ave sé simple, como el lirio sé suave. 

Sé claro como un rayo de sol en pleno día,
como una gota de agua, como una melodía
de pastor; como el vidrio pulido y reluciente,
como el vidrio, hijo mío, sé limpio y transparente.

Ten el amor por guía, por maestro al dolor;
lo poco que valemos es de dolor y amor.

Amar, este es el verbo supremo del vivir,
y así conjugaremos con honra el de sufrir;
que el amor sea el móvil primer de tu existencia,
germen de todo polen y olor de toda esencia.

A flor de labio lleva la miel de la bondad,
y escúdate en la gloria de la serenidad.

A. Bufano 
“Cien Lecturas” pág. 95

jueves, 7 de noviembre de 2019

Al pampero

Hijo audaz de la llanura
y guardián de nuestro cielo,
que arrebatas en tu vuelo
cuando empaña su hermosura:
¡ven, y vierte tu frescura
de mi patria en el ambiente!
¡Ven y enérgico y valientes,
bate el polvo en mi camino,
que hasta soy más argentino
cuando me azotas la frente!

Rafael Obligado
“El hogar de todos” pág. 54

miércoles, 6 de noviembre de 2019

La vida en el campo

Un alto en el campo Prilidiano Pueyrredón
El paraje es desierto y solitario; un mar de verdura nos rodea y nuestro rancho se pierde en este océano inmenso cuyo horizonte es sin límites. Aquí no se ven, como en otras regiones, ni montañas de nieve sempiterna, ni carámbanos gigantescos, ni cataratas espumosas desplomándose con ruido espantoso entre las rocas y los abismos. La naturaleza no presenta variedad no contraste; pero es admirable y asombrosa por su grandeza y majestad. Un cielo sereno y transparente, enjambres de animales de diversas especias, paciendo, retozando, bramando en estos inmensos campos, es lo que llama la vista, despierta la imaginación. 
He notado en mi tránsito que las gentes son sencillas y hospitalarias; siempre me han dado alojamiento en lo interior de sus reducidas chozas, como si no fuese un desconocido. Mis huéspedes me han hecho el mismo acogimiento y me han cobrado en dos días una afección y un cariño que no he podido adquirir con un trato largo y continuo en las ciudades. 

Esteban Echeverría
“El hogar de todos” pág. 57

Otra vez los Reyes Magos

¿Por qué no se lo conté a nadie todavía, yo que todo lo cuento, que todo lo pongo boca arriba sobre la mesa porque los secretos se me vuelan como mariposas?
No, no dije que el año pasado, cuando me preguntaste si Papá Noel y los Reyes magos eran de verdad… te dije que sí y que no… que hace muchos, muchos años existieron, pero ahora se conservaba el recuerdo y se dejaba correr como agua de una fuente esa mentira linda de que “pasan los Reyes, o que Papá Noel llegará en su trineo”.
- Entonces ¿los regalos los compran papá y vos?
- Sí.
- ¿Y el pasto que se comen los camellos y el agua que se toman… eh?
- Papá le echa el agua a las macetas y el pasto lo tiramos al incinerador.
- ¿Cuándo vos eras chica creías en los Reyes Magos y en Papá Noel?
- ¡Claro que creía!, y cuando supe la verdad no se lo dije a nadie porque tenía miedo a que no me pusieran nunca más regalos en los zapatos.
- Claro… vos te pusiste a mentir como mienten los grandes…
Como mienten los grandes. A veces para destruir, a veces para defenderse, a veces para no llegar al final de los caminos. Fuimos a comprar los regalos, tuvimos unas alegres fiestas pero después me quedó la nostalgia de los zapatos puestos en el balcón... y la sorpresa, y el balde con agua, y el pasto, y los terrones azúcar para los camellos cansados de viajes tan enormes…
Y los Reyes Magos, cabalgando en la noche transparente, esquivando luceros y estrellas de topacio pinchando el aire tibio con las puntas de sus coronas. Los Reyes que de tanto quererlos una vez me parecieron verlos huyendo para que mis ojos no los tocaran.
¿Y quién puede decir que en realidad no existen?
¿Y quién puede afirmar que sean absolutamente de mentira?
Aquella vez, como pájaros oscuros en sus coronas de luz…, hendiendo una nube gris…, haciendo el ruido de un papel que roza la mano…, aquella vez los vi casi podría jurarlo.
¿Por qué no le conté a nadie que te dije que Papá Noel y Los Reyes Magos no traen los regalos de diciembre y enero?
¿Para qué? Para que no pensarás que estás creciendo, para que no dijeran “ya va siendo grande” para conservarte chiquita, y enteramente mía detenida en el tiempo, en la inocencia...
O tal vez para que los demás no se dieran cuenta de que... de que yo no creo que los reyes magos no existen...
De veras, gorda mía, creyendo que mentía, al decir que no creía ya, mantenía en alto una verdad.
Por eso este año, vamos a hacer una cosa entre las dos: le vamos a escribir una carta a los reyes, en papel de luna, con tinta de mar, con letras de hormigas que saben marchar. Melchor, mucho gusto, ¿Qué dice Gaspar? Una reverencia para Baltasar... Y también vamos a poner los zapatos en el balcón, bien lustrados, y el balde con agua y la parva de pasto y los terrones de azúcar, y yo te voy a comprar un regalo que ni te imaginas y vos otro a mí que yo no sepa, y las dos a papá, y papá a vos y a mí. Y a la mañana correremos los tres descalzos a mirar con asombro los papeles estampados, las cintas de colores, los zapatos sonrientes de los seis de enero, inflados de orgullo.
¿Dale que si?
¿Dale que las dos creemos en los Reyes Magos para siempre?
¿Dale que jamás en la vida, prometido y jurado y recontra jurado nunca nos vamos a olvidar de poner los zapatos y escribir la carta y todo eso?
Dale que cuando alguien nos diga que los Reyes Magos no existen,nos vamos a mirar sin decir nada con la boca, pero diciéndonos con los ojos “no sabe nada pobre
Dale que vamos a vivir esta mentirita, pero no como mienten los grandes, sino ¿cómo mienten los chicos cuando dicen que el abuelo le sacó un colmillo al vampiro?
Dale... total si se dice que las "guerras son inevitables", que "ayudarse a uno no conduce a nada, porque el problema es un problema de fondo, social, y que solamente el estado puede resolverlo todo junto", si se dicen tantas mentiras que hacen sangrar al universo... que tiene de malo una mentira con latidos azules y capas de satín y coronas de peces luminosos... y un abrazo muy fuerte en la mañana de los Reyes, un abrazo en donde apretemos, entre las dos, a los Reyes Magos.

Nuevos Cuentos para Verónica
Poldy Bird

lunes, 4 de noviembre de 2019

La Oportunidad (fragmento)

El tiempo es como la Esfinge griega, que mataba a los que no sabían interpretar el enigma de la vida. Y para indicar que el tiempo que se va inaprovechado no vuelve, los griegos tenían una estatua, que se ha perdido, pero cuya descripción se conoce por esta conversación que tuvo con un viajero: 

“-¿Cómo te llamas?” 
“-Me llamo la Oportunidad.”  
“-¿Por qué estás sobre la punta de los pies?”  
“-Para advertir que solo me detengo un momento.”  
“-¿Por qué tienes alas en los pies?”  
“-Para advertir que pasó rápidamente.”  
“-¿Por qué tienes el pelo tan largo sobre la frente?”  
“-Para que los hombres puedan atraparme cuando me encuentran.”  
“-¿Por qué, entonces, eres tan calva en la nuca?”  
“-Para manifestar que cuando he pasado ya no pueden agarrarme.” 
La oportunidad es el presente, que se va estéril al pasado, sin agregar nada a la vida del indolente o del incapaz de mejorar su ser, su valer o su haber… 

Agustín Alvarez 
“Letras” pág. 202