miércoles, 3 de julio de 2013

Espejo en forma de crisantemo

Materiales:
  • Cucharas de plástico partidas en la mitad
  • Base redonda de cartón (si el espejo no es muy pesado) o madera del tamaño que desees el espejo
  • Silicona
  • Pintura en spray 
  • Pinceles y pintura acrílica
Pasos:
  1. Corta tu base como se ve en la imagen número dos y une los pedazos con los palos que cortaste de las cucharas por un lado.
  2. Cuando la base este seca y firme cubre el espacio sobrante con tela y ya puedes pegar las cucharas en ella con la silicona, empieza de afuera hacia adentro, dejando un espacio entre las cucharas de cada fila, para que la fila siguiente pueda colocarse en ese espacio un poco más abajo. Sigue así hasta que llenes la base.
  3. Pinta todas las cucharas con un spray del color que quieras que sea la base.
  4. Deja que seque y luego pinta los “pétalos” de los colores que hayas elegido.
  5. Por último pega el espejo por detrás de la base y adhiérele un gancho para que lo puedas colgar.

Otras ideas para reciclar cucharitas plasticas...


Lampara


Una muy buena idea para reciclar carpetas de hilo...

Amor y odio

Con qué rapidez podemos pasar del amor al odio, de la atracción al rechazo, del gusto al disgusto. Todo tiene que ver con un problema de dosis: mucho de lo que nos agrada, en cantidades abusivas, rebalsa los límites de la tolerancia o aceptación y se transforma en agobio, fastidio intolerable. Lo que nos suele confundir en esa valoración ambigua de sentimientos encontrados, en esta ambivalencia amor-odio tan dinámica, es la inesperada aparición de los cambios. Podemos querer mucho a alguien y gozar de su compañía, pero también surge de improvisto el deseo de quedar solos y de tomar descanso de la interrelación del ser tan apreciado que de pronto, comenzamos a sentir, invasivo, agotador, demandante o abusivamente servicial.
No hay una fórmula preventiva de esas reacciones internas para su aplicación universal, existen variantes, matices, sorpresas propias de cada situación.
Niños amantes de sus padres de pronto comentan sueños muy crueles con sus mayores y viceversa. Escolares aplicados y exitosos en el aula, disciplinados y perseverantes, a veces son sorprendidos con fantasías horrorosas de aniquilación o escarnio a sus maestros y compañeros.
Lo que el mercado oficial no da, en la conciencia de vigilia, lo brinda generosamente el mercado negro de la imaginación, sin censuras ni eufemismos.
Por todo ello recomiendo algo muy simple. Nunca despierte a nadie regularmente todas las mañanas, aunque se lo suplique con las mejores maneras de noche, lúcidamente. La persona dormilona, entregada a sus mejores abrazos con Morfeo, dulce dios del sueño, es sacudida con el aviso personal de alguien que insensiblemente lo pretende arrastrar al doloroso mundo de la conexión matutina real, con todo lo que ella implica de proceso doloroso y pesado, siempre postergable en el deseo, nunca aceptado como regalo aunque no haya suplicado de noche como un gran favor. Si se trata de despertar al niño para la escuela, o para el trabajo no querido, las ondas del odio corren por todo el dormitorio; si es un adolescente puede responder con algún objeto o vozarrón. En todos los casos es provechoso observar y reconocer que nadie nos aplaude.
Es preferible que un despertador mecánico, radial o digital, asuma esta tarea de sonajero. Por razones de amor y odio.

lunes, 1 de julio de 2013

Pulsera de imperdibles...

Sin gastar una fortuna tendrás un accesorio para lucirte. Puedes aprovechar los materiales que tengas en casa o bien comprar todo para hacer estas pulseras.


Los materiales:
  • Imperdibles/alfileres, pueden ser plateados, dorados o de colores en un tamaño mediano.
  • Cuentas de colores, la gama o combinación que desees.
  • Elástico de color tipo cordón.
  • Tijeras.
Podemos utilizar el tamaño de imperdible que queramos, así como el tipo de cuentas. Lo cierto es que las pequeñitas son las mejores.
Podemos combinar colores tanto en cuentas como en los alfileres. Sólo no olvidemos combinar también el elástico que unirá todos los ganchos.

1_Colocamos todas las cuentas dentro de cada uno de los imperdibles y los cerramos.


2_Medimos el tamaño de nuestra muñeca antes de cortar el elástico. Cortamos dos piezas. Y para colocarlos debemos respetar lo siguiente: en la parte inferior, lo pasamos por el orificio de la cola. En la parte superior, donde está el cierre, abrimos el gancho e introducimos la aguja en el elástico, tal como se observa en la fotografía y cerramos.


Podemos darle dos detalles importante. Primero, podemos intercalar un gancho en forma vertical y luego otro por el orificio inferior… así sucesivamente hasta terminar. Segunda, colocamos un gancho, una cuenta, nuevamente un gancho y así sucesivamente.

Conversación entre dos bebes

En el vientre de una mujer embarazada estaban dos criaturas conversando cuando una le preguntó a la otra:
-¿Crees en la vida después del nacimiento? 
La respuesta fue inmediata:- Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos mas tarde.... 
-Bobadas, no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?
-Yo no sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca.
-Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida – el cordón umbilical es muy corto.
-En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí.
-Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Vida que, a final de cuentas, es nada más que una angustia prolongada en esta absoluta oscuridad.
-Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero, con certeza, veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.
-¿Mamá? ¿Tú crees en la mamá? ¿Y dónde supuestamente ella estaría?
-¿Dónde? En todo alrededor nuestro! En ella y a través de ella vivimos. Sin ella todo eso no existiría.
-Yo no creo! Yo nunca vi ninguna mamá, lo que comprueba que mamá no existe.
-Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo. ¿Sabes que? Pienso, entonces, que la vida real solo nos espera y que, ahora, apenas estamos preparándonos para ella...