lunes, 25 de noviembre de 2013

Ofrenda a la Patria

Por mi Dios y por mi sangre
te hago ofrenda de mi vida;
lo que soy y lo que tengo
te lo debo, patria mía.

Lo que canto y lo que sueño,
todo el cáliz de mi vida,
ante el ara de tus héroes
te lo brindo, patria mía.

No me arredran los embates
de la lucha por la vida
porque sé que la victoria
siempre es tuya, patria mía.

Y si pierdo en la batalla
los alientos de mi vida,
clamará mi último grito:
"¡Vive y triunfa, patria mía!"

Lo que soy y lo que tengo
te lo debo, patria mía.
de mi vida te hice ofrenda,
!usa, patria, de mi vida!

Carlos Octavio Bunge

sábado, 23 de noviembre de 2013

Sorry, pero casi todos nosotros hablamos así

Siempre fuimos bastantes tiligos y colonizados los argentinos, ya se sabe. Tenemos antiquísimos ejemplos: Bristol, nuestra playa más antigua y popular, se llama como una de las más importante ciudades-puerto de Inglaterra, además de ser casi una copia de Brighton, otra ciudad inglesa a las orillas del mar. En la década del cuarenta la “confitería” mas elegante del Barrio Norte era La Paris. Y como estos hay cientos de ejemplo. Convengamos que snobs existen en todas partes: en los EE. UU. y Gran Bretaña habían alternado frases en francés, como también lo hacen en las crónicas sobre arte, espectáculos o moda.
En Buenos Aires, la cholulada por todo lo ingles, seguido por el francés y algo de italiano, aumenta cada día. Idiomas como el alemán, el dinamarqués o el sueco no se tienen en cuenta; y en tren de “hacerse el fino” a nadie se le ocurriría pretender que sabe húngaro o catalán. El “cholulo-tipo” –incapaz de armar una sola frase en otra lengua que no sea el español– intercala palabras sueltas en francés o ingles durante su conversación con el fin de pasar por culto y/o refinado.

Penetración cultural, ¿nosotros?
Los rubros más “atacados” por esta manía extranjerizante son: moda, gastronomía, música, deportes y cosmética, en áreas como Recoleta, Palermo, Centro, Belgrano y zona Norte. Pero a no ponerse nerviosos, en muchos barrios ya lo están imitando. Seria visto como un suicidio social abrir un negocio de “buen gusto” llamándolo “Creaciones Viviana”. Hasta los jabones y espantamosquitos tienen nombre extranjeros. Un pan flauta que mida más de quince centímetros pasa a ser una baguette.
Para un profesional del pelo, ser peluquero es signo de ineficacia y vulgaridad: se es coiffeur; los más tímidos se anuncian como Jorge o Carlos, agregando en el cartel la imprescindible palabra francesa. Remeras y buzos perdieron sus nombres y adquirieron larguísimas leyendas en ingles, encontrar alguno liso seria casi un milagro y probablemente ni yo lo querría. Si nuestros adolescentes promocionaron –por ejemplo– el Animal Festival in Florida, los de Minnesota, ¿podrían usar buzos que dijeran Sociedad de fomento de Olavarría?
Sería imposible encontrar un lavadero de autos que se llame Cacho, como un papelón decir ciudad en lugar de city; la palabra perdóname esta “out”, se impone sorry. Referirse a un calzoncillo es todo un riesgo, se dice slip; ya no se toman tragos sino drinks.
Si a nuestra gloria nacional, el choripan, se le dice chori-punk en cualquier momento al mate le dirán “hot green drink” y vaya a saberse cómo se llamarán la semana que viene los bifes de chorizo.

Ni tilingos ni colonizadores
La computación, la electrónica y el vídeo “nacieron” en ingles y además sería absurdo describir con treinta palabras lo que puede decirse con un par de ellas. Lo mismo sucede con el lenguaje de la economía y algunos términos ligados a la medicina. Pero hay otros rubros que –hasta ahora– zafan del terrorismo idiomático: los negocios de electrodomésticos y los bazares se llaman como sus dueños, con un “y hermanos” al final. Los que arreglan zapatos, Nito o Pochi; las clínicas usan nombres de santos, como los sanatorios. Tampoco tienen pretensiones los fabricantes de claraboyas, telas o mosaicos ni quienes alquilan andamios o disfraces. Los que venden cojinetes o bolilla y las casas de rulemanes o tornillos prefieren publicitarse como tales: el rey del tornillo, o la casa de los mil rulemanes.
El mejor ejemplo de “coraje nacional” que se ha encontrado es un negocio con venta de ropa interior, con este sencillo y claro nombre: El Calzón. Porque a veces acá las cosas se llaman por su nombre y en español, que siempre fue nuestro idioma, que se sepa.

Y ahora termino esta nota porque tengo un party en un loft. Me hice un make up en soft Brown y pale pink y me puse una skirt con un touch algo gipsy, rompiendo algo el look con un blazer de soie naturelle de color italian green.

María Luisa Livingston
Diario Clarín 17/6/1986

sábado, 16 de noviembre de 2013

Saramago


Un 16 de noviembre nació José de Sousa Saramago, escritor portugués y Premio Nobel de Literatura en 1998. Escribió, entre otras novelas, El Evangelio según Jesucristo (1991), Ensayo sobre la ceguera (1995), Todos los nombres (1997), La caverna (2000), El hombre duplicado (2002), Ensayo sobre la lucidez (2004) y El viaje del elefante (2009). Estas son algunas de sus mejores frases:
  • "La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva".
  • "Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay".
  • "Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor".
  • "Siempre acabamos llegando a donde nos esperan".
  • "Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer".
  • "Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe".
  • "Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran".
  • "La historia se escribe desde el punto de vista de los vencedores, los vencidos nunca han escrito la historia. Y se escribe, fatalmente, desde un punto de vista masculino".
  • "Solo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes".
  • "En verdad aún está por nacer el primer humano desprovisto de esa segunda piel que llamamos egoísmo".

lunes, 11 de noviembre de 2013

El aromito

¡Tan feo y tan bueno!
-¡El pobre aromo! -decían todos-. Viejo, rugoso, áspero, con tantas espinas... ¡Y cómo quiere a los pájaros! Les tiende sus ramas, les da asilo...
-¿No los hiere?
-No, no los hiere.
Se llenaba de nidos y de pájaros. Así, era un árbol de cristal.
¡Tan feo y tan bueno!... Un día, el canario más rubio del monte comenzó a arrancarse las plumas más pequeñas del pecho y fue desparramándolas sobre las ramas del aromo viejo, áspero, rugoso y con tantas espinas.
-¡Está vestido de sol!
-¡De sol está vestido!


Y otras avecillas buscaron los nidos de las avispas y de las abejas. Hablaron con ellas. Y las avispas y las abejas escucharon lo que las avecillas les dijeron. Después, todas, en un rumor de fiesta comenzaron una nueva tarea. Para perfumar las motitas doradas del aromo fueron llevando pequeñísimas gotas enmieladas.
Desde entonces, el aromo es un árbol de oro, de miel y de cristal.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Monstruito marcapáginas

Hay quien tiene marca páginas metálicos, con formas de animales, con dibujos o con fotografías personalizadas. Si tú también eres adicto a los marca páginas originales y divertidos, prueba a realizar estos pequeños monstruos de cartulina, ideales para colocar en la esquina superior de la hoja.


Esto es lo que vas a necesitar:
  • Cartulina 
  • Tijeras
  • Una regla
  • Lápiz negro
  • Papel con diseños
  • Pegamento de barra
Si lo prefieres, también puedes añadir a la lista más cosas para decorar, como lápices de colores, sellos, pegatinas y todo lo que te apetezca para crear tu marca páginas personal.
Dibujas tres cuadros como los de la imagen en una cartulina u hoja de folio. Los tres tienen que tener las mismas medidas, es decir, 6,5 cm x 6,5 cm, aunque puedes hacerlos un poco más grandes, a tu gusto.

Usas la regla para trazar una línea diagonal en el cuadro superior, dividiéndolo en dos mitades iguales. Haces un garabato en el primer triángulo, te servirá para indicar que esa parte no la vas a usar. Debes hacer lo mismo en el cuadro inferior y repites la misma línea diagonal divisoria. Garabateas de nuevo el interior de uno de los dos triángulos.

Con ayuda de unas tijeras, cortas los triángulos garabateados. De este modo te quedará un cuadrado con dos triángulos laterales. Esta será tu plantilla para hacer el dibujo final.

Ahora coges una cartulina de color y utilizas la plantilla para realizar una silueta exacta. Utilizando la regla y el lapiz, trazas dos líneas diagonales, separando los dos triángulos del cuadrado (como ves en la imagen).

Si quieres, puedes recortar un cuadrado con dibujos del mismo tamaño que el cuadrado de la plantilla de la cartulina y pegarlo encima.

A continuación, doblas uno de los triángulos hacia el interior. Aplicas pegamento en el otro triángulo y los pegas sobre la mitad que has doblado.

Te tiene que quedar así:

Pegas encima del triángulo un trozo de papel de dibujo, tal y como hiciste con el cuadrado.

Continuamos la creación del pequeño monstruo-marcapáginas dibujando un par de ojos y una boca en una hoja aparte, que deberás recortar y pegar sobre la plantilla final obtenida.
Ahora ya tienes un originalísimo marcador para saber en qué página de tu libro te quedaste leyendo. ¿A que te gusta?