miércoles, 28 de febrero de 2024

Pytheas: y la primera exploración polar

Solemos identificar al noruego Roald Amundsen (1872-1928) con el héroe de la primera exploración polar. Sin embargo, mucho antes, nada menos que 24 siglos, un hombre de gran coraje e intrepidez se aventuró por aquellos mares helados.

Cuando la ciudad marítima de Marsella (Francia) era poco más que una colonia de origen fenicio pero de costumbres griegas, hacia el siglo IV a.C., uno de sus nativos, de nombre Pytheas (también llamado Piteas) se destacó como uno de los navegantes más sensacionales de la historia antigua y aun de la de todos los tiempos. Pytheas había nacido alrededor del año 350 a.C. en la mencionada ciudad, conocida antiguamente con el nombre de Massilia y cuyos habitantes eran considerados griegos, ya que en alguna época fueron colonia de éstos. Por aquel entonces, el mundo conocido era limitado, y pocos eran los navegantes que se atrevían a alejarse de las costas más allá de las aguas que les eran familiares. El comercio era la razón de la navegación, la única que impulsaba al hombre a semejantes travesías, impensables para la mayoría de sus contemporáneos. En medio de este marco, el griego Pytheas, soñando con lejanos horizontes, se lanzó a los mares remotos.

Se cree que fue alrededor del año 325 a.C. que Pytheas hizo su ya legendaria travesía por
los mares polares, la primera de que la historia tenga noticia. Lamentablemente, los años han borrado los detalles del episodio y son muy pocas las referencias conservadas en la actualidad. Por aquella época, el registro historiográfico no se llevaba tan prolijamente como hoy. Sin embargo, se sabe que su viaje consistió en una exploración de la costa oeste de Europa. Partió de su ciudad natal y después de pasar por las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), llegó a la actual ciudad de Cádiz (España), antigua Gades, y bordeo la Armórica (antiguo nombre de la costa noroeste de la Galia, actualmente Francia). Luego remontó por el Norte la costa de Inglaterra y aun se aventuró por la de Escocia, mares por los que sus contemporáneos jamás se habrían atrevido. Pero ni siquiera con esto se dio por satisfecho el navegante marsellés, que continuó con su osado viaje.


En efecto, Pytheas continuo hacia el Norte, llegando a las islas conocidas hoy como Shetland y llamadas antiguamente Clickhimin. Prosiguiendo al Norte, arribó esta vez a una enorme isla que él llamó Thule. La identificación de esta ínsula ha sido objeto de numerosas discusiones por parte de los eruditos y geógrafos, pero las opiniones más modernas señalan que la isla bautizada por Pytheas como Thule debió ser Islandia. Este fue el punto más extremo al que llegó el marino, no tocado nunca por ningún ser humano o, por lo menos, no tenemos noticias de una exploración anterior. Su exploración es sin discusión la más intrépida lograda en tiempos antiguos y la primera realizada en la zona polar. Uno se pregunta con qué clase de nave pudo arrostrar tan largo viaje durante meses, qué embarcación fue capaz de soportar las peligrosas aguas heladas del Norte y, sobre todo, qué clase de hombre de aquella remota Antigüedad tuvo la osadía de abordarla.

Mucho más esperaba a Pytheas antes de regresar a casa. Bordeando nuevamente Inglaterra en, sentido contrario al antes navegado, decidió penetrar esta vez en el no menos desconocido mar Báltico. Navego así por las costas alemanas del mencionado mar, tras lo cual dio por terminado su periplo. Deshaciendo camino, regresó por casi exactamente la misma ruta a Marsella. De nuevo en su patria, y probablemente incitado a ello por los fascinados hombres que oyeron su historia, Pytheas decidió escribir en griego la crónica de su viaje, en un libro al que tituló "Del Océano”. Lamentablemente este inusual testimonio de la historia de la navegación se perdió, y solamente lo conocemos a través de fragmentos citados por historiadores antiguos. Sin embargo, aquellos aislados fragmentos alcanzaron para convertir al viaje de Pytheas en un precursor del de los modernos exploradores del Polo, y en una de las más emocionantes epopeyas humanas.

ALGO MÁS
  • Según algunos de los historiadores de Antigüedad que se refirieron a su obra, Pytheas fue además un buen astrónomo, algo nada sorprendente en un navegante de la época. Se lo considera el pri mero en advertir la relación entre las fases de la luna y las mareas.
  • Recién 12 siglos después de Pytheas se efectuó un viaje similar. Fue en el siglo IX y lo protagonizó un grupo de monjes in landeses.

Revista Anteojito N°1564, pp.39-40
28 febrero 1996
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1564/page/n37/mode/1up

El papel: del papiro al empapelado

¿Qué "papel" tiene este invento en nuestra vida cotidiana? ¡Sin dudas el papel protagónico! Es el material milagroso de libros, cuadernos, diarios, tarjetas, cajas, empapeladas y todo lo que se te acurra. Un mundo sin papel sería muy aburrido y, sobre todo, ¡muy incómodo! Así lo creyeron los antiguos, y por eso ¡lo inventaron!

UNA PAPIROLADA
Los egipcios fabricaron una de las primeras "hojas" para escribir. Las llamaron "papiros. ¿Sabés por qué? Porque las hacían con el tallo del papiro, una planta que aún abunda a orillas del rio Nilo. ¿Cómo lo hacian? Primero separaban las capas que forman el tallo de la planta. Les agregaban una pasta hecha con harina que las volvía "pegajosas”. Luego superponían varias de estas capas pegajosas y las apretaban para que se unieran fuertemente. El sol hacia el resto del trabajo, secando los papiros. ¡Listos para ser usados! ¿Qué tal? ¿Te animás a hacer algo parecido?

LA PASTA "ASCIUTTA" CHINA
Los chinos fueron los verdaderos inventores del papel. ¡Todo un invento chino! Fabricaban papel con "celulosa" que obtenían de las fibras vegetales. ¿Cómo? Lo hacían con cañas de bambú, que cortaban en pedacitos y remojaban como medias sucias. ¡Tal cual! Cuando estos pedacitos estaban blandos, y después de otras operaciones, los molían con un martillo hasta que se hacía una pasta. Le agregaban brotes de otra planta para hacerla más viscosa. ¡Parece una receta de cocina! ¿No? Pero en lugar de fideos chinos, la pasta de fibras vegetales servía para hacer papel.

¡QUÉ "PAPELÓN"!
El papel chino, hecho con pasta vegetal, se hizo famoso en Europa y Asia. Pero nadie sabía cómo fabricarlo. Hasta que en el siglo VIII, unos prisioneros chinos en Arabia revelaron el secreto. ¡Para qué! La novedad corrió como reguero de pólvora. Los árabes lo llevaron a España, que ya en el 1154 tenía su propia fábrica de papel. Sin embargo, el invento había sufrido un cambio: en lugar de bambú, los españoles usaban ¡trapos viejos! Es lógico. Los trapos eran de lino, planta muy fibrosa. Al desmenuzar los trapos obtenían fibra vegetal, es decir la "celulosa"..., ¡ingrediente básico de la pasta de papel!

UNA VUELTA DE HOJA
Antiguamente se sumergía un "molde para hojas dentro de la pasta. Era como una caja cuadrada que sacaba pasta para una hoja por vez. Esa pasta se prensaba y se secaba al sol, ¡a veces durante semanas! Cada hoja llevaba mucho tiempo, y el trabajo era manual y agotador. Por fin en 1799, L. Robert inventó la máquina de hacer papel. ¿Cómo era? Tenía una red metálica que giraba sinfin alrededor de unos cilindros. Sobre esta "mesa” se apoyaba la pasta. Cuando giraba la red metálica, la pasta avanzaba y pasaba entre unos rodillos que la dejaban chatita, chatita, ¡como papel! ¡Como para meterse en el rodillo!

UN BUEN PAPEL
La máquina de Robert marcó el comienzo de la industria papelera. Hoy en dia todo el trabajo lo hace la máquina continua. Se llama así porque en lugar de hojas sueltas, fabrica una hoja "continua” de papel que se enrolla en un rodillo. ¡Los pasos a seguir son casi los mismos que hace dos mil años! Se prepara la pasta ahora con pino o eucalipto. Se blanquea y se limpia de impurezas. Así limpita se introduce en la máquina donde es moldeada, secada, prensada y vuelta a secar. El último paso es el "satinado” que hace la "calandria”. ¿Qué similitudes y diferencias ves entre el papel chino y el actual?

TIREN, TIREN PAPELITOS
Los pinos, los eucaliptos y las otras plan- tas que dan la celulosa, se pueden agotar. Para que eso no ocurra es necesario "forestar” permanentemente -plantar árboles-. Se ensayaron otras soluciones, como la fibra sintética, pero no dio resultados. La mejor respuesta parece ser el papel "reciclado". En lugar de hacer la pasta con la fibra de madera, se hace con papeles ya usados. Las imprentas y empresas tiran mucho papel que se convierte en pasta para nuevos papeles. Así no es necesario talar tantos árboles. Vos, ¿qué opinas?

¿LO SABÍAS?
  • Los principales productores de papel son los Estados Unidos y el Canadá, seguidos por Suecia y Finlandia.
  • La pasta química se logra gracias al tratamiento de las fibras vegeta- les con sulfato o sulfito.
  • La pasta mecánica -de menor calidad que la química- se usa para hacer papel de diario.
  • El pergamino era cuero de res que se usaba para escribir. Se utilizó por primera vez en la ciudad de Pérgamo, de donde tomó su nombre.

Revista Anteojito N°1564, pp.35-36
28 febrero 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1564/page/n34/mode/1up

Bajo siete llaves

¿Para qué sirve una llave? Sirve para abrir o cerrar puertas, candados y otras cerraduras, corriendo o descorriendo el pestillo. Grandes o chicas, largas o cortitas, las colgamos de un llavero, las guardamos en cajitas o las escondemos en algún bolsillo del pantalón. Pero ellas siempre están listas para descubrir secretos u ocultar tesoros con una simple vueltita y, a veces, con un pequeño tironcito.


La llave tiene un ojo por donde la sostenemos, una barra o cuerpo y un paletón donde están los dientes que se adaptan a la cerradura. Hay llaves maestras que abren todas las puertas y otras inglesas que ajustan o desajustan tornillos, según la ocasión. A éstas las consideramos herramientas. Dime qué llaves usas y te diré qué quieres abrir tal como el dicho.


Las llaves son más antiguas que las puertas. Los egipcios ya las conocían y los griegos, allá por el siglo V a. C., fabricaban llaves de madera que llamaban laconias. Los romanos también tenían llaves de ojos muy trabajados. Algunas eran tan chiquitas que las llevaban colgando de sus brazaletes. Eran verdaderas joyas. ¿Qué abrirían con ellas?



Dicen que San Pedro, tiene un manojo inmenso de llaves para abrir las puertas del Cielo. Los alcaldes tienen una llave gigante que obsequian a ciertas personalidades: es la llave de la ciudad. El que la obtiene, será siempre bienvenido y tendrá las puertas abiertas.

Revista Anteojito N°1564, pp.32
28 febrero 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1564/page/n31/mode/1up

Soy el carpincho

Si querés saber cómo es mi vida tenés que acercarte a algún río o a alguna laguna. Yo nací en la Argentina, pero muchos de mis parientes viven en otros países de América del Sur. Mi nombre es Carpincho y voy a contarte muchas cosas. ¿Empezamos?

CORTA COMO LIMA NUEVA
Nosotros los carpinchos, como todos los roedores, necesitamos tener "a mano" mucha madera. No pienses que la comemos o que hacemos diques como los castores. La utilizamos para limar nuestros dientes. ¡Si supieras cómo nos crecen! Por esta costumbre de roer madera dicen que somos roedores. Los carpinchos somos los más grandotes de todos los roedores. Medimos un metro de largo y 50 centímetros de alto. Y no cuidamos la línea para nada; pesamos 100 kilos. Por mi aspecto particular me llaman "cerdo de agua". Sin embargo, este apodo no me molesta tanto como las persecuciones de mis enemigos: el puma, el jaguar y la anaconda.
UN GRAN NADADOR
Estoy muy orgulloso de mi tamaño imponente. pero... siempre hay un pero. No tengo cola y además mis patitas son muy cortas y no me sirven para correr. Dicen que cuando camino no tengo ninguna gracia. Pero me gustaría que esos que critican mi modo de andar me vieran cuando me zambullo en el agua y comienzo a nadar. ¡Qué estilo tengo! ¡Splash! ¡Splash! Mis dedos unidos por una membrana natatoria son mejores que los más poderosos remos. El agua, que me gusta mucho, alguna vez fue mi "tabla de salvación".

UNA AVENTURA
Un día, un grupo de hombres comenzó a perseguirme para darme caza, porque mi pelaje es muy lindo y mi carne muy sabrosa. Llegué como pude hasta la orilla y me metí en el río. Ellos subieron a una canoa y continuaron su persecución. ¿Sabés qué hice? Di un empellón a la canoa y se las volqué. Y, además, alcancé a morder a uno de ellos. ¡Ja, ja! ¡Cómo escapaban! Y ¡qué torpes eran para nadar! Cuando llegaron a tierra desaparecieron. ¡Estoy seguro de que ninguno de ellos va a tener ganas de volver por estos lados!
DOS MUNDOS
Los guaraníes nos llamaban Capibara, nombre que deriva de Capi-Ivá y que quiere decir: "Que anda entre la tierra y el agua". Esto es muy acertado porque nuestra vida se desarrolla en estos dos ambientes. Mi menú es variado. Cuando estoy en la tierra me alimento con hierbas, raíces y tallos. Y cuando voy a nadar al río aprovecho para comer plantas acuáticas y uno que otro pececito. Vivo con mi familia. Y aunque a veces me enojo, soy muy manso. Bueno, ahora que ya me conocés... ¿Somos amigos?

Revista Anteojito N°1564, pp.29-30
28 febrero 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1564/page/n28/mode/1up

miércoles, 21 de febrero de 2024

Carnavalito

Viento cascabelero
préstame tu rumor;
luna, parche celeste,
préstame tu tambor.
Florcita de las piedras
préstame tus colores;
agüita de vertiente
préstame tus canciones.
Nada llevo en mi alforja,
todo pido prestado,
pero todo devuelvo,
soy un collita honrado.
En mi mula rabona
hacia el valle tranqueo;
coplas de Carnaval
me siguen desde lejos...

Haydée Mayochi
Revista Anteojito N°1563, pp.2
21 febrero 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1563/page/n2/mode/1up