viernes, 29 de noviembre de 2024

Las tortugas

Gracias a su caparazón protector las tortugas han logrado perdurar a través del tiempo. La parte externa está compuesta por placas cómeas. Por debajo de esta delgada capa tienen otra, mucho más gruesa. Adentro se encuentra el cuerpo. La cabeza y las patas salen fuera del caparazón.


Durante el sueño invernal, o cuando se encuentra en peligro, la tortuga retrae su cabeza y sus miembros, y queda prácticamente aislada del mundo exterior. En esa época deja de consumir alimento. Pero la tortuga de agua dulce si se mantiene activa, aunque se esconde en el barro del fondo.


La tortuga de río, de caparazón chato y pardo oscuro y de largo cuello, se distribuye a lo largo de todos los ríos ubicados en la Argentina, desde la provincia de Buenos Aires hacia el Norte. Algunas tortugas son muy viajeras: pueden cruzar ¡todo un océano a nado!



Manuelita vivía en Pehuajo, pero un día se marchó, nadie supo bien por qué: a Paris ella se fue un poquito caminando y otro poquitito a pie.
Así dicen los versos de Maria Elena Walsh refiriéndose a la tortuga Manuelita.


Cuando las tortuguitas recién salen del huevo no tienen a su mamá al lado. Ella puso el huevo, lo enterró y se marchó. En general los nacimientos se producen por la noche, y las pequeñas buscan un escondrijo o el agua, para no ser presa de otras especies.

Revista Anteojito N°1551, pp.30
29 noviembre 1994
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1551/page/n29/mode/1up

Dulce como la miel

La miel es ese manjar viscoso y muy dulce que preparan las abejas a partir de una receta milenaria. Es tan antigua que las abejas prehistóricas ya la conocían. El ingrediente principal del preparado es el polen que las abejas liban -extraen- de las flores. Enseguida lo guardan en el buche o bolsa de miel, cavidad especial que tienen las abejas para llevar el polen a su casa, la colmena.



Mientras las abejas vuelan hacia la colmena, el polen se mezcla con unos fermentos en el buche. Entonces se producen ciertas reacciones químicas y el resultado es ¡miel! Cuando llegan a la colmena, las abejas depositan esta miel en las celdas de los panales. Con ella se alimentarán las larvas y todas las abejas del panal que además de ser golosas necesitan proteínas y calorías.


El hombre de las ingenió para fabricar colmenas "artificiales" con panales y todo, para disponer de una fuente permanente de miel. El
apicultor es el encargado de "criar abejas", es decir, fabricar las colmenas y mudar un grupo de "inquilinas" para que se instalen en su nueva casa. Esta cuenta con cuadros movibles donde las abejas construyen los panales. Allí depositan la miel que después cosecha nuestro amigo el apicultor.

Otros animales han sabido apreciar el sabor y el poder nutritivo de este "viscoso elemento". Entre ellos están los osos, históricos salteadores de colmenas. Claro que ellos se comen trozos de panal untadas con miel. Nosotros entero, como si fueran "tostadas" también podemos comer miel de panal aunque en general comemos miel filtrada es decir, separada del panal.

Revista Anteojito N°1551, pp.28
29 noviembre 1994
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1551/page/n27/mode/1up

jueves, 28 de noviembre de 2024

La Atlántida ¿El continente perdido?

Pocas leyendas han despertado tanto interés y polémicas como las relativas a un continente hundido en el mar. Habitado por una especie de hombres superiores, la Atlántida sigue siendo hoy objeto de investigación por parte de los expertos.

La referencia más antigua conocida sobre la Atlántida es la del filósofo ateniense Platón (427-347 a.C.). Figura fundamental del pensamiento universal, Platón dejó varios escritos, entre ellos uno titulado "Critias". En él nos habla de una gran isla o continente, situado enfrente de las Columnas de Hércules (nombre dado en la Antigüedad a los extremos de Europa y África que conforman el estrecho de Gibraltar), y que era más grande que Libia y Asia juntas. Como sabemos, hoy no existe semejante porción de tierra en el Atlántico, que es donde dicha descripción ubica a la Atlántida. Esta tierra, siempre según Platón, albergaba un soberbio imperio, el cual dominaba incluso a Egipto y parte de Europa.


¿Por qué semejante tierra no existe hoy? Platón se apresura a aclarar que en un solo día y una sola noche, en medio de violentos terremotos, lluvias torrenciales y gigantescas oleadas, la Atlántida se hundió en el mar. Semejante catástrofe natural ocurrió, según Platón, unos 9.000 años antes del tiempo en que él escribía. Esto nos situaría en el 9447 a.C., aproximadamente, ya que el "Critias", según la tradición, fue escrito por Platón poco antes de su muerte. La Atlántida no era una sola isla, sino que estaba conformada por un verdadero archipiélago del cual ésta era la capital. Se cree que las actuales islas Canarias, Cabo Verde y Madeira, en el Atlántico, podrían ser restos del continente desaparecido.



Tal vez lo más sorprendente es lo referido a los atlantes, habitantes de dicho continente. Según el relato de Platón, eran sabios y virtuosos, poseedores de un nivel de vida muy desarrollado para la época. El confort de que gozaban los atlantes incluía las piscinas de agua caliente cubiertas. También disponían de baños especiales para animales, ya que eran muy afectos a ellos. Abundaban los elefantes sobre todos los demás. Contaban también con un ejército de más de un millón de soldados, 250.000 caballos y gran número de naves. Entraron en guerra con Grecia casi al final de su existencia y la vencieron. Por ello cree Platón -no olvidemos que era griego- que los dioses la condenaron a hundirse.



Lo que ha hecho del "Critias" un relato creíble y que ha impedido a los historiadores descartarlo como fantasía, ha sido el hecho de que Platón fuera su autor. Como uno de los más grandes pensadores que jamás haya tenido la humanidad, Platón no es un hombre que pueda ser considerado embustero. Además, al principio del relato subraya, repetidamente, que lo que cuenta es cierto, y que le consta por haber sido Solón quien transmitiera la historia. Solón, un antepasado suyo, fue nada menos que el hombre de Estado por excelencia de la Atenas del siglo VII a.C. Visitó Egipto, donde, según Platón, escuchó la historia de la Atlántida. Leyendas, suposiciones... lo real es que la ciencia moderna aún está lejos de aclarar el misterio del continente perdido.

ALGO MÁS
  • Entre los modernos investigadores de la Atlántida se encuentra el mundo antediluviano" fue publicado norteamericano Ignatius Donnelly (1831-1901). Su libro "La Atlántida: el en 1882 y tuvo una gran repercusión. Es un copioso estudio que trata de demostrar que lo dicho por Platón corresponde a la realidad.

Revista Anteojito N°1603, pp.36-37
28 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1603/page/n35/mode/1up

Los "canillitas"

Los vendedores de diarios y revistas son conocidos con el apodo de "canillitas". ¿De dónde procede el nombre? El escritor Florencio Sánchez (1875-1910) bautizó así al protagonista de una obra llamada precisamente "Canillita". Cuentan que en Montevideo existía un chico que repartía diarios y era hijo de María Canilla. Al nombrarlo a él, empleaban el diminutivo. Florencio Sánchez era uruguayo y tal vez lo conoció. Otra versión explica que como los vendedores de diarios eran chicos y era común que usaran, en esa época, pantalón corto, se les veían las "canillas" (parte anterior de la pierna).

Revista Anteojito N°1603, p. 3
28 de noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1603/page/n3/mode/2up

domingo, 24 de noviembre de 2024

El jilguero

En el hombro del día
canta el jilguero:
de pie se pone el pasto,
se calla el viento.
El lucero retarda
su despedida,
las nubes en el aire
quedan prendidas.
El rocío salpica
gotitas de oro,
que el cantorcito bebe
de un solo sorbo.
En el hombro del día
sigue cantando
y el mundo en su cascada
se va dorando.

Haydee Mayochi
Revista Anteojito N°1498, pp.2
24 noviembre 1993
https://archive.org/details/41_20230103/03.jpg

viernes, 22 de noviembre de 2024

El labrador y el árbol



Un labrador era dueño de un campo muy fértil. Estaba muy orgulloso de sus tierras y las había sembrado de una punta a la otra con girasol, soja, trigo y otras plantas que veía crecer lleno de admiración. Sin embargo, no todo era espigas y flores en el campo del labrador. No señor: justo en medio del terreno, a unos metros del cultivo de girasoles, se erguía muy orondo un árbol seco y viejo que ya no daba frutos desde hacía mucho tiempo. Después de pensarlo largo rato, el labrador decidió deshacerse de aquel árbol marchito que no hacía más que ocupar espacio inútilmente y estropear el hermoso espectáculo que ofrecían sus cultivos. Hacha en mano se acercó resuelto a derribar el “horrible mamotreto”, como lo había bautizado. Pero no bien levantó su hacha para asestar el primer golpe, una bandada de gorriones que anidaba en las ramas puso el “trino” en el cielo. Uno de los pajaritos se acercó al labrador y le dijo:
—¡Por favor, no lo derribes! ¡Aquí vivimos y cantamos muy felices! ¡Es te árbol es nuestro hogar!
Las cigarras, las hormigas y las lombrices que también vivían en el árbol se sumaron a las súplicas de los gorriones. Pero el labrador desoyó todos los ruegos. Creyendo que aquel árbol era tan inútil como feo se dispuso a destruirlo. Al primer hachazo siguió otro y al segundo un tercero tan fuerte que temblaron todos los cultivos. Cuando el labrador se disponía a descargar el cuarto hachazo, un líquido viscoso brotó del tronco lastimado...
—¡Miel!—, gritó el labrador, y era cierto.
En el hueco del tronco se había formado una colmena. Las abejas habían fabricado tanta miel en sus panales que el líquido se derramó durante un rato largo antes de que el labrador pudiese traer un recipiente para almacenarlo. Desde ese día, el hombre cuidó al árbol seco y vetusto como sí fuera una mina de oro, o en otras palabras, una fuente de miel duradera y constante. De ese modo, lo que no habían podido los gorriones con sus ruegos lo consiguieron las abejas con la miel de su colmena.

A vos, ¿qué te parece?
¿Por qué el labrador quería derribar el árbol? ¿Qué le dijeron los gorriones y los otros bichitos? ¿Por qué quería derribarlo de todas maneras? ¿Qué descubrió entonces? ¿Por qué no lo derribó cuando descubrió la miel? ¿Qué opinás de las personas que sólo hacen lo que les trae un beneficio a ellas y se olvidan de los demás?

Revista Anteojito N°1550, pp.42
22 noviembre 1994
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1550/page/n42/mode/1up

domingo, 17 de noviembre de 2024

El acordeón y el bandoneón

Muchas veces se confunde el bandoneón con el acordeón. Ambos tienen fuelle, pero mientras el acordeón posee en la mano derecha un teclado similar al del piano, el bandoneón tiene un teclado botonera en ambos lados. Los orígenes del bandoneón datan de 1805, y fue creado por Heinrich Band en la ciudad alemana de Hamburgo. El acordeón fue inventado por Cyrillus Damian en la ciudad de Viena, Austria, en 1829. Una particularidad del bandoneón que se utiliza en la música típica de la Argentina y el Uruguay es que, al ser tocados cada uno de sus botones, abriendo el fuelle tiene un sonido y cerrándolo, otro. Por eso, no es cosa fácil ser un buen bandoneonista.

Revista Anteojito N°1497, p.4
17 de noviembre 1993

viernes, 15 de noviembre de 2024

Promesa a las estrellas


Ojitos de las estrellas,
abiertos en un oscuro
terciopelo; desde lo alto,
¿me veis puro?

Ojitos de las estrellas,
de pestañita dorada,
os diré: ¡tenéis muy suave
la mirada!

Ojitos de las estrellas,
de pestañas inquietas,
¿por qué sois azules, rojos
y violetas?

Ojitos de la pupila
curiosa trasnochadora,
¿por qué os borra con sus rosas
la aurora?

Ojitos, salpicaduras
de lágrimas o rocío,
cuando tembláis allá arriba,
¿es de frío?

Ojitos de las estrellas,
postrado en la tierra, os juro
que me habéis de mirar siempre,
siempre puro.


Gabriela Mistral
Revista Anteojito N°1549, pp.11
15 noviembre 1994
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1549/page/n11/mode/1up

La noche, la luna y las estrellas

¡Noche con estrellas
en tu negra duna,
y con una luna
blanca y firme entre ellas!

¡Cómo tranquiliza
tu remota calma!
¡Qué bien duerme el alma
sobre tu ceniza!

Ezequiel Martinez Estrada
Revista Anteojito N°1549, pp.2
15 noviembre 1994
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1549/page/n2/mode/1up


jueves, 14 de noviembre de 2024

Arquímedes: El Padre de la Física

Reconocido como uno de los sabios más importantes de toda la Antigüedad, Arquímedes sigue siendo, en plena modernidad, un modelo de pensamiento científico.

Arquímedes nació en la isla de Sicilia (hoy Italia), hacia el año 287 a.C. Sicilia había pertenecido a Grecia durante siglos, y esta cultura clásica fue la que asimilo Arquímedes. Según algunos historiadores, era pariente de Hierón II (306216 a.C.), rey de Siracusa (en Sicilia). Esto no es poco probable, ya que Arquímedes, aunque era un científico, dejó en cierta ocasión sus estudios para dirigir la defensa de la ciudad de Siracusa, cuando ésta fue atacada por los romanos. Es muy curiosa la anécdota que se refiere a su intervención militar. Inventó todo tipo de catapultas y armas para abatir a los romanos, los cuales se mostraban espantados ante cada nuevo aparato diseñado por Arquímedes.


Aunque poco se sabe de su vida en general, se conoce un viaje que realizó a Egipto. De esta época data uno de sus inventos más prestigiosos: el tornillo perforador para sacar agua de los pozos subterráneos. Este invento fue importantísimo, y una idea de su utilidad nos la da el hecho de que su vigencia continúa hasta hoy. En efecto, los modernos dispositivos diseñados para extraer petróleo, por ejemplo, están basados en el mencionado tornillo de Arquímedes. Su pasión por los viajes y el conocimiento de tierras exóticas parece apoyar la leyenda de que también estuvo en España.






El descubrimiento más importante de Arquimedes es, no obstante, el del peso específico de los cuerpos. Se cuenta que la idea le surgió al sumergirse en una tina llena de agua y observar cómo el peso de su cuerpo desplazaba el mismo peso de agua de la tina. De este episodio de Arquímedes se cuenta que al concebir la teoría del peso específico exclamó: "¡Eureka!", es decir "lo encontré (Eureka viene del griego "euriskein", hallar, encontrar). Sus otras teorías, relativas sobre todo a la esfera, fueron un gran paso en el estudio de la fisica tanto como de la geometría.





No tuvo suerte, sin embargo, como militar. Su intervención en la defensa de Siracusa, yamencionada, no tuvo éxito… Según refieren antiguos historiadores, Arquímedes llegó incluso a incendiar las naves romanas por medio de gigantescos espejos con los cuales proyectó los rayos del terrible sol mediterráneo. A pesar de todos estos esfuerzos, Siracusa cayó bajo el poder de los romanos. La versión más creíble acerca de su muerte refiere que pereció a manos de los romanos, quienes así se desquitaron de los artificios que tantas desgracias les habían causado. Sin embargo, tal era su reputación que fue enterrado ceremoniosamente y, de acuerdo con lo que él mismo había pedido, se dibujaron en su lápida símbolos geométricos.

ALGO MÁS
  • A Arquimedes se atribuye la frase: "Dénme un punto de apoyo y moveré el mundo.” La pronunció a propósito del encargo que le había hecho Hieron II de levantar un enor me y pesado barco que había encallado.
  • Hoy llevan su nombre unos montes lunares que forman un circulo de montañas de 80 km de diámetro.
Revista Anteojito N°1601, pp. 38-39
14 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1601/page/n37/mode/1up

Descubrimiento de los rayos X

El 8 de noviembre de 1895, Wilhelm Conrado Roentgen, profesor de física teórica en Wurzburg (Baviera, Alemania) se hallaba trabajando con las radiaciones cuando descubrió una radiación desconocida que era capaz de atravesar e impresionar una placa fotográfica. Como no sabía muy bien de qué se trataba los llamó rayos X. El 22 de noviembre de ese mismo año obtuvo la primera imagen radiográfica: la mano de su esposa. De este modo nació la Radiografía, método de investigación de las partes duras del cuerpo, como fractura de los huesos, piezas dentarias, etc. Por su descubrimiento Roentgen (1845-1923) obtuvo el Premio Nobel de Física en 1901.

Revista Anteojito N°1601, pp. 35
14 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1601/page/n34/mode/1up

Soy la lombriz

Si en tu casa hay un jardín o tenés un macetero en el balcón de tu departamento, somos vecinos. Porque yo vivo en cualquier lugar donde haya tierra. Voy a presentarme como corresponde: mi nombre es Lombriz.

DE TIERRA ADENTRO
Aquí estoy, debajo de este terrón que acabás de remover, ¿no me ves? ¡Claro, soy del mismo color de la tierra! Y, además, ¡ocupo tan poco espacio! Soy superestilizada. Dicen que soy muy coqueta porque tengo el cuerpo formado por un montón de anillos. Si en algún accidente pierdo los de atrás, no me importa, ¿sabés por qué? Porque enseguida los fabrico otra vez. Pero si el corte es adelante, ¡no cuento el cuento!
¿SIN PIES NI CABEZA?
Como ves no tengo patas. Te preguntarás cómo hago para caminar. ¡Es muy fácil! Voy a hacerte una demostración. Tengo unos músculos que puedo contraer a voluntad. Luego los relajo (estiro). Así voy avanzando, ¿ves? Es un movimiento ondulatorio. Para los distraídos yo soy igual de adelante y de atrás. ¡Eso es falso! Mi cuerpo está recubierto por cerditas que van en un solo sentido: hacia atrás. Al rozarme, enseguida descubrís cuál es mi cabeza.

AUMENTO DE POBLACIÓN
Esa lombriz que acaba de pasar, pronto va a tener lombricitas. Mirala con atención, ¿ves que tiene una parte del cuerpo más gruesa? Allí hay una serie de glándulas llamadas clitelo. Estas glándulas segregan una sustancia pegajosa que poco a poco se va extendiendo hasta formar una funda. Allí la lombriz deposita los huevecitos que se van acomodando convenientemente como si fuera un nido o si lo preferís, una suave cuna…
UN "GUSANITO" MUY ÚTIL
Mi alimento preferido es la tierra. Yo me la procuro deslizándome hacia las profundidades. Hago pequeños túneles que "ventilan” el terreno. Subo luego a la superficie donde expulso la tierra, bien desmenuzada por mi aparato digestivo. Además, transporto hojas en descomposición que sirven de abono a la tierra. Aunque parezco un gusanito insignificante, soy una gran colaboradora de los agricultores porque hago el mismo trabajo que los arados: aireo la tierra.

Revista Anteojito N°1601, pp. 35-36
14 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1601/page/n34/mode/1up

Una Institución con tradición científica: El Instituto Pasteur

A cien años de la muerte de Louis Pasteur, sus invalorables aportes a la medicina y a la biología están muy lejos de ser olvidados. Entre pipetas y microscopios, sus sucesores se encargan de mantener el alto nivel de las investigaciones y la aplicación al estudio que distinguieron al notable científico. ¿Espiamos sus laboratorios?...

¡MICROBIOS: FUERA!
La tarea principal de los investigadores que trabajan en el Instituto es descubrir cómo y por qué ciertos microbios invaden y colonizan organismos que antes estaban sanos. En otras palabras y para decirlo "en fácil”: ¿Por qué nos enfermamos? La microbiología, prácticamente "inventada” por el doctor Louis Pasteur, busca respuestas en los "microbios” que, a veces, nos invaden sin aviso previo. Los "microbiólogos” tratan de identificar a los microbios que causan nuestras enfermedades -virus, bacterias y hongos-. Luego los estudian con la esperanza de descubrir distintas formas de detectar su presencia en un organismo -“diagnóstico veloz”- para después dar con el mejor procedimiento para combatirlos. Una de las formas que han inventado es el "antibiograma", que permite medir la reacción de las bacterias frente a distintos antibióticos, y así iniciar el tratamiento más adecuado en cada caso para eliminarlas.

TRABAJANDO COMO LOCOS
En el año 1888, Louis Pasteur promovió en Francia la fundación de un establecimiento dedicado al tratamiento de la rabia, al estudio de las enfermedades infecciosas y a la enseñanza de la microbiología. Nacía entonces el centro de investigaciones biológicas más importante del mundo: el Instituto Pasteur. El objetivo principal del centro recién fundado era aplicar a la medicina el fruto de los experimentos. ¡Y aún lo es hoy en día! Casi cien años después de su creación, en cada una de las 26 sedes que tiene hoy el Instituto en todo el mundo, se trabaja con el mismo fervor de los comienzos. Los científicos trabajan sin descanso buscando la forma de aliviar algunas de las dolencias que aquejan a la humanidad. Las investigaciones se centran en la lucha contra la rabia, la tuberculosis, el SIDA y el cáncer.

¿Cómo se defiende el organismo? Cuando el virus se Introduce en la célula (1), ésta lo reconoce y le envía sus datos a otra célula (2). Esta segunda célula fabrica los anticuerpos necesarios para combatir al virus intruso (3). Los anticuerpos comienzan a destruir al virus (4). Una tercera célula se encarga de producir más anticuerpos que, al difundirse por el torrente sanguineo, destruyen todos los vi rus que encuentran en su camino (5)






UN SISTEMA COMPLICADO
Además de la microbiología, el Instituto heredó de su fundador el interés por los estudios relativos a la inmunología "El sistema inmunitario es el segundo cerebro de un vertebrado- explica el doctor Antonio Coutinho, director del de parlamento de Inmunología del Instituto-. Aprende a reconocer a los intrusos y decide qué tratamiento' propinar a cada uno.”
Ocurre, sin embargo, que a veces este sistema de defensa se descompone, y los microbios invasores pueden actuar a sus anchas. Otras veces, es el mismo sistema inmunológico el que genera la enfermedad. ¡Increíble! ¿Verdad? Los inmunólogos del Instituto Pasteur tratan de comprender el funcionamiento un poco "complicado” del sistema inmunológico para poder, entonces, advertir y prevenir sus desarreglos.

CENTINELA DE LA SALUD
Entre los últimos descubrimientos del Instituto, figura el del doctor Bernard David. Ha demostrado que los mastocitos, células claves en los procesos de reacciones alérgicas, juegan un papel importantísimo en la regulación de los sistemas inmunológicos. Este gran descubrimiento permitirá conocer más a fondo nuestras defensas. Sin embargo, la investigación no es el único ni el principal objetivo del Instituto Pasteur. Sus laboratorios sirven como centro de consulta en los diferentes dominios que abarcan las actividades del Instituto. Además de consejeros, los investigadores del Instituto Pasteur son verdaderos "centinelas” listos para detener toda epidemia que se propague en cualquier rincón del mundo.

Julio Bordet, Premio Nobel en 1919
CUNA DE HEROES
Desde su fundación, en 1888, el Instituto Pasteur no ha dejado de crecer sumando nuevos edificios en to do el mundo y estudiosos de gran talento a sus 100 unidades y departamentos de investigaciones. En la actualidad, trabajan en sus filas 2.600 hombres, de los cuales 1.100 son cientificos. Entre los investigadores del Instituto, ocho han ganado el Premio Nobel de Medicina: Alfonso Laveran en 1907, Elie Metchnikoff en 1908; Julio Bordet en 1919; Carlos Nicolle en 1928; Daniel Bovet en 1957 y Francisco Jacob, Andrés Lwoff y Jacques Monod en 1965. Como reconocimiento simbólico al trabajo de tantos hombres, el 28 de septiembre próximo pasado se hizo entrega de una distinción conmemorativa a uno de los científicos de la entidad... ¡que merecido lo tiene!

El virus de la gripe mide entre 80 y 100 millonésimas de milímetro y tarda de 1 a 4 días en completar su incubación.

El virus de la viruela. Su período de incubación oscila entre los 20 y los 60 días y el tamaño del virus es aproximadamente de 170 millonésimas de milímetro.

Este es el virus del catarro. Su incubación lleva menos de un día. Puede medir entre 20 y 30 millonésimas de milímetro.

































CALENDARIO DE ÉXITOS
En 1885, Louis Pasteur puso a punto uno de los hallazgos más revolucionarios de la medicina moderna: la vacuna contra la rabia. Luego de la fundación del Instituto Pasteur en 1888, se sumaron a esta victoria nuevos eslabones. Y la cadena de éxitos en la lucha contra las enfermedades infecciosas ha crecido más y más hasta nuestros días: 1894: nace la seroterapia; 1904: primeros ensayos de quimioterapia; 1921: vacuna contra la tuberculosis; 1927: vacuna contra la fiebre amarilla: 1936: se descubre la acción antiinfecciosa de la sulfamida: 1955: vacuna contra la poliomielitis; 1983: descubrimiento del virus del SIDA; 1988: vacuna contra la hepatitis B.

Revista Anteojito N°1601, pp. 18-19
14 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1601/page/n17/mode/1up

jueves, 7 de noviembre de 2024

El hornero

La casita del hornero
tiene alcoba y tiene sala.
En la alcoba la hembra instala
justamente el nido entero.

En la sala, muy orondo,
el padre guarda la puerta,
con su camisa entreabierta
sobre su buche redondo.

Lleva siempre un poco viejo
su traje aseado y sencillo,
que, con tanto hacer ladrillo,
se le habrá puesto bermejo.

Elige como un artista
el gajo de un sauce añoso,
o en el poste rumoroso
se vuelve telegrafista.

Allá, si el barro está blando,
canta su gozo sincero.
Yo quisiera ser hornero
y hacer mi choza cantando.

Así le sale bien todo,
y así, en su honrado desvelo,
trabaja mirando el cielo
en el agua de su lodo.

Por fuera, la construcción,
como una cabeza crece,
mientras, por dentro, parece
un tosco y buen corazón.

Pues como su casa es centro
de todo amor y destreza,
la saca de su cabeza
y el corazón pone adentro.

La trabaja en paja y barro,
lindamente la trabaja,
que en el barro y en la paja
es arquitecto bízarro.

La casita del hornero
tiene sala y tiene alcoba,
y aunque en ella no hay escoba,
limpia está con todo esmero.

Concluyó el hornero su horno,
y con el último toque
le deja áspero el revoque
contra el frío y el bochorno.

Ya explora al vuelo en circuito,
ya sobre la tierra lisa,
con tal fuerza y garbo pisa,
que parece un martillito.

La choza se orea, en tanto,
esperando a su señora,
que elegante y avizora,
llena su humildad de encanto.

Y cuando acaba, jovial,
de arreglarla a su deseo,
le pone con un gorjeo
su vajilla de cristal.

Leopoldo Lugones
Revista Anteojito N°1600, pp.10
7 noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1600/page/n10/mode/1up

Primeros ladrillos


Cuando la ciudad de Buenos Aires nacía, sus casas eran muy rudimentarias. En nuestra pampa era imposible encontrar piedras como las empleadas por aztecas e incas para edificar sus maravillosos templos. Pero a los criollos nunca les faltó ingenio. Construían sus casas con lo que tenían: troncos de sauce, ceibo y ladrillos de adobe (una mezcla de paja y barro). Pero las paredes se desmoronaban con frecuencia porque no había ni cal, ni piedra. Las construcciones resultaban precarias e incómodas. Un 12 de noviembre de 1806 se solucionó el problema. El vecino Fernando Álvarez obtuvo un permiso del Cabildo para instalar la primera fábrica de ladrillos y, a partir de allí, la construcción comenzó a mejorar.

Revista Anteojito N°1600, pp.34
7 de noviembre 1995
https://archive.org/details/RevistaAnteojito1600